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Volumen 7, Número 84, febrero 27 de 2007  

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2007, 50 años sin Diego Rivera

Diego y el cubismo

Los primeros tiempos

José Diego Rivera Barrientos, pintor mexicano, nació el 13 de diciembre de 1886, en la ciudad de Guanajuato. Diego fue gemelo de José Carlos, quien falleció a la edad de año y medio. María del Pilar fue su hermana menor. A la edad de tres años, Diego comenzó a dibujar.

La familia Rivera Barrientos se trasladó a la ciudad de México en 1892. A los diez años, el niño Rivera tomó clases nocturnas de pintura en la Academia de San Carlos. Tres años después, se inscribió siendo sus maestros Santiago Rabull, Salomé Piña, Antonio Fabrés y Félix Parra. Luego, en 1904, fue discípulo de José María Velasco habiendo pintado sus primeros paisajes. En 1906, presentó 26 trabajos en la exposición anual de la Academia y participó en una exposición de pintura moderna.

En 1902, a los dieciséis años de edad, Diego abandonó la Academia inconforme con el sistema de enseñanza de la pintura dirigida a la reproducción fiel de los objetos. De esa época en San Carlos son los cuadros La Castañeda , Paisaje de Mixcoac y La era, influidos de alguna manera por Velasco.

A los 21 años (1907) presentó su primera exposición y ganó una beca. Salió rumbo a España e ingresó en el taller de Eduardo Chicharro en la Academia de San Fernando de Madrid. Al siguiente año (1908), visitó el país pasando una temporada en Avila donde pintó varios cuadros. De ese año son su cuadro El picador y las obras impresionistas Nuestra Señora de París y La casa sobre el puente. En España, Rivera mantenía una relación frecuente con los hermanos Baroja y con Ramón del Valle Inclán. Algunas de sus obras son Iglesia de Leiquetic , La puerta de Ávila y La casona.

Después (1909), viajó a Francia y Bélgica. En Brujas, conoció a Angelina Beloff con quien volvió para instalarse en París.

En 1910, año del estallido de la Revolución Mexicana, Diego estudiaba con el pintor Víctor Octave Guillonet. Ese año, expuso por primera vez en la Societé des Artistes Independants. Regresó a México y, el 20 de noviembre de 1910, expuso en la Academia de San Carlos. Ese mismo día, se produjo el inicio del levantamiento armado en México.

Al siguiente año (1911) volvió a Europa y expuso en el Salón d' Automne. En el invierno, pasó una temporada en Cataluña.

En 1912, regresó a París exponiendo nuevamente en la Societé des Artistes Independants. Tuvo una estancia de verano en Toledo, España. Luego, regresó a París. Se Diego se inició en el cubismo, siendo ésta la época precubista.

Un año después, participó en una exposición colectiva en la galería Berheim Jeune. Estuvo otra vez en Toledo. Pintó sus primeros cuadros cubistas y expuso en el Salón d' Automne.

En 1914, expuso su obra cubista en la Societé des Artistes Independant. Diego era uno del grupo que se reunía con Picasso y Gris. Ese año, presentó su primera exposición individual en la Galería la Galería Berthe Weill. Viajó a Mallorca, España. En ese año, estalló la Primera Guerra Mundial. Más tarde, se instaló en Barcelona y, después, en Madrid.

En España, Rivera frecuentaba a la intelectualidad de la época, entre otros, a Ramón del Valle-Inclán, Alfonso Reyes, Martín Luis Guzmán. Junto con María Blanchard expuso en Madrid. En el verano de 1915 regresó a Paris conociendo a Marevna Vorobieva.

Al siguiente año, construyó un aparato para realizar cuadros cubistas. En 1916, expuso en la Modern Gallery de Nueva York. En ese año, nació Diego, hijo del maestro y Angelina Beloff.

En 1917, el año del triunfo de la Revolución Bolchevique, fue contratado por la Galería L'Effort Moderne. Con Pierre Reverdy, teórico del cubismo, Rivera enfrentó fuertes discusiones. Diego rompió con el cubismo y volvió a la figuración. Su hijo Diego murió.

El guerrillero o Paisaje zapatista

Los viajes a Europa le permitieron a Diego entrar en contacto con las obras del renacimiento, del cubismo y del avant-gard. Rivera experimentó con óleos, pasteles, acuarelas, fresco, encáustica y temple sobre tela, cartón, papel y corcho prensado.
Tras una breve incursión en el puntillismo, de 1912 a 1917 se afilió a la escuela del cubismo. Algunos cuadros son Visita de Toledo, Puente de Toledo, El viaducto, Hombre del cigarrillo y muchos otros, logrando una franca originalidad con El guerrillero o Paisaje Zapatista.

Este cuadro retoma un paisaje de la Revolución Mexicana y lo inscribe dentro de los parámetros del cubismo convirtiéndolo en una obra “unica” en la historia del arte. El cuadro fue pintado en plena Revolución (1915), sobre el reverso de La mujer del pozo.

La obra muestra una síntesis de recursos cubistas formales descritos por L.M. Lozano (2004) de la siguiente manera: Diego “presenta en el medio plano de la obra un gran sombrero, un sarape, un cinturón y un guaje, elementos identificados con el guerrillero revolucionario. Esos elementos se recargan sobre una caja de municiones, alusión de la lucha armada. El paisaje está tratado mediante la ejecución de dos copas de árboles verdes que descansan bajo las montañas triangulares pintadas en gris, reminiscencia del Valle de Anáhuac, el cual está también representado por el fondo azul añil del primer plano de la obra, color característico de la paleta mexicana de Rivera y que remite al lago de Texcoco”. De ahí que esta obra sea considerada por algunos criticos de arte como la obra cubista del Anáhuac.

Lozano describe que, en “El extremo derecho del cuadro aparece una obra blanca sin inscripción, puesta con un pequeño clavo, elemento que remite a los exvotos mexicanos que aludían alguna narración en agradecimiento por un milagro. El cuadro presenta algunos efectos decorativos poco comunes en la temática cubista, como el puntillismo en el gatillo del rifle y de la base de la cantimplora. Está también en el grano de la culata, las fibras del sombrero, los dibujos grabados en la franja gris debajo del sombrero, la superficie texturizada y las pinceladas de los árboles”.

En suma, la obra cubista de Diego Rivera es una pieza altamente significativa por su concepción formal y por el tema histórico coyuntural que representa.

El “mexicanismo” de Diego

En su época cubista el maestro incluyó elementos mexicanos en superficies coloridas y texturizadas. Esos elementos eran considerados ajenos a las normas del cubismo de Paris y la obra de Rivera se llegó a calificar de exótica. En otra obra cubista, Naturaleza muerta con tazón gris, realizada en Madrid, Rivera introdujo elementos novedosos al concebir un bodegón dentro de un paisaje.

En Naturaleza ... (1915) hay elementos decorativos presentes en El Guerrillero como las copas de árboles, el añil que alude al lago de Texcoco y la composición del cielo y la tierra.

El elemento “mexicanista” en la obra de Diego cobra una gran significación. Aún estando en Europa, Diego Rivera era sensible al contexto político que ocurría en México. La influencia de la Revolución Mexicana es evidente así como el desarrollo de la conciencia política del artista.

En 1916, Diego exhibió su obra en Nueva York junto a Cézanne, Van Gogh, Picasso y Braque. En 1919, estudió con dedicación la obra de Renoir. En 1921 regresó a México. Al siguiente año, inició su primer mural en la Escuela Nacional Preparatoria de San Ildefonso con el tema de La Creación.

Referencias

- Diego Rivera, Biografía 2007, en www.diegorivera.com
- Diego Rivera, Biografía 2007 en www.colegionacional.org.mx.
- Diego Rivera (1886-1957) 2007, en www.museoblaisten.com
- Lara E. 2005, Referencias de Picasso en México, Quálitas.
- Lozano L.-M. 2004, Diego Rivera y el Cubismo. Memoria y Vanguardia, Conaculta.



Paisaje Zapatista (El Guerrillero, El Zapatista), de Diego Rivera, 1915.
Oleo sobre tela, 144x123 cm. Museo Nacional del Arte, INBA, México.

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