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Organización obrera afiliada a la FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL

Volumen 6, Número 78, agosto 27 de 2006

Proyecto imperialista para el sindicalismo “libre e independiente”

La “unificación” sindical
de la CIOSL-CMT



Campaña propagandística de “unificación” unilateral

A partir de las resoluciones de su 18 Congreso de 2004, la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (CIOLS) ha volcado su labor a nivel internacional en un intento por “globalizar la solidaridad” y, para ello, realiza una intensa campaña propagandística. Con la idea de “reconstruir” al movimiento sindical internacional la CIOSL pretende “abrir el camino” para “la unificación de las fuerzas democráticas e independientes del sindicalismo mundial a través de una nueva confederación sindical internacional”. Esas fuerzas “democráticas” e “independientes” serán seleccionadas por la CIOSL, de manera que, se trata de un proceso de “unificación” unilateral.

La CIOSL reconoce que “para lograrlo se necesitaría introducir modificaciones fundamentales en los métodos de trabajo de la CIOSL y de sus organizaciones regionales así como de la CIOSL con sus asociados en la agrupación Global Unions y otras organizaciones sindicales internacionales”. El “cambio” para la CIOSL se reduce a “métodos de trabajo” entendidos como procedimientos administrativos porque sus métodos políticos serían los mismos de siempre. Según la CIOSL, “la globalización hace urgentemente necesario” a otro internacionalismo sindical. Ese concepto de “internacionalismo” sería, desde luego, congruente con los requerimientos impuestos por la globalización (capitalista).

“La globalización es y seguirá siendo una realidad”, consecuentemente, la CIOSL no se opone a la globalización. De acuerdo al informe “Globalizar la Solidaridad” de Guy Ryder (en www.icftu.org), secretario general de la CIOSL, ésta debe conseguir que la globalización “se oriente en una dirección que beneficie a los trabajadores y trabajadoras, y responda a preocupaciones sociales y políticas más amplias”. Se trata de una visión idealista e ilusoria, en todo caso, supeditada a las “bondades” del capitalismo y la obtención de “sobras” de acuerdo a las “preocupaciones” amplias y filantrópicas del imperialismo.

Para la CIOSL una definición simple de la misión histórica del sindicalismo es “la lucha por imponer normas y control sobre las operaciones de los mercados, de forma que produzcan resultados socialmente aceptables, protegiendo los derechos, los intereses y la seguridad de los trabajadores y trabajadoras. Esta lucha ha estado acompañada generalmente por la conquista de las libertades democráticas básicas”. Esa “definición” no solamente es pobre sino falsa, la CIOSL reduce la “misión histórica” del sindicalismo a su expresión ínfima asumiendo una subordinación “histórica” al capital. Para la CIOSL, el capitalismo es “socialmente aceptable”.

Esta organización sindical, la CIOSL, considera que “El logro extraordinario del programa neo-liberal en estos últimos años ha sido la rápida creación de un mercado global cada vez más abarcador. El fallo igualmente espectacular de la comunidad internacional ha sido no haberse esforzado seriamente para someterlo a la más mínima regulación social”. La CIOSL; evidentemente, NO se opone a ese “logro extraordinario”, al contrario lo aplaude. Luego indica que “El resultado es que los trabajadores/as se enfrentan actualmente a un mercado global del Siglo XXI, que opera dentro de un marco institucional que correspondería más bien al capitalismo pre-democrático del siglo XIX”. ¿Capitalismo pre-democrático? Luego, entonces, ¿el actual capitalismo es “democrático”? Se trata de barbaridades.

Dice la CIOSL que las injusticias generadas “no empezaron con la globalización, ni tampoco se abolirán poniendo fin a la globalización”. Es decir, las injusticias sociales de la presente etapa histórica de la humanidad NO se deben al capitalismo ni terminarán aboliendo a éste. Se trata de una seria posición política ANTIOBRERA y AHISTORICA.

De acuerdo a esta concepción, el destino de la humanidad es padecer las calamidades generadas por el capitalismo en su fase imperialista. La transformación social y la superación de la actual fase histórica estarían descartadas a priori. Pero, agrega la CIOSL que “hace falta un cambio, urge un cambio”. ¿A qué “cambio” se refiere la CIOSL? Al ajuste, el acomodo, de la lucha obrera a las nuevas condiciones impuestas por el capitalismo para “maquillarlas” nunca para cambiarlas. La expresión concreta de esta política es enrolar a los trabajadores del mundo en un proyecto de supuesta “reorganización” acorde con la globalización capitalista, se trata de reforzar la “dependencia de clase”.

La falsa “unificación” que propone la CIOSL

La CIOSL ha declarado que “Unidad es sinónimo de fuerza, y los beneficios que tendría la unificación de fuerzas democráticas e independientes del movimiento sindical mundial son evidentes”.

Este pensamiento es lineal porque la unidad, como “sinónimo de fuerza”, no es un concepto mecanicista y los “beneficios” tampoco. La unidad es solamente un medio para concretar un programa que permita beneficios sociales. La “unidad por la unidad” NO representa ninguna fuerza coherente. La “unidad como sinónimo de fuerza” reduce esa “unidad” solamente al número. Así, mientras mayor sea el número de participantes de la “unidad” mayor sería “la fuerza” y, consecuentemente, “los beneficios”. Ese razonamiento lineal es falso.

Hoy en día, en muchas partes del mundo, el número de trabajadores es impresionante y, tal número, sigue creciendo. Hay una “fuerza” asociada indudable pero relativamente débil. ¿Qué significa esto? Que con el desarrollo del capitalismo, la clase obrera (término que disgusta a la CIOSL porque ésta niega la existencia de clases sociales) ha aumentado su “fuerza social”. La clase obrera está presente en los sectores industriales más avanzados. Pero, aún cuando el número sea elevado es, también, muy limitado como consecuencia del enorme y creciente desempleo. Sin embargo, lo más grave es que, a esa gran “fuerza social”, se corresponde una “fuerza política” muy débil.

Consecuentemente, los beneficios obtenidos son muy desiguales aún en el caso en que el número sea muy elevado. Eso es así porque, esa unidad como sinónimo de “fuerza” (en general) es inexistente y los “beneficios” (lineales) son supuestos.

La clase obrera es fuerte por su número pero, el número es totalmente insuficiente. El número solo cuenta cuando está unido por la organización. Esta expresión “unido por la organización” no implica una unidad “en general”. Por supuesto, no basta la organización (en general), se requiere de una organización consecuente. Adicionalmente, la clase obrera requiere ser guiada por el saber, es decir, por una dirección política propia, de clase, en corresponderse con el programa, el cual está basado en principios (de clase).

La aseveración de la CIOSL, entonces, es parcial y fragmentada e, incluso, tergiversada, más aún cuando se refiere a la “unificación” de “fuerzas democráticas e independientes”. ¿Cuáles son esas fuerzas? La CIOSL no lo precisa pero, de acuerdo a su tradicional lenguaje, el mismo que utilizan los gobiernos y organismos financieros y de inteligencia del imperialismo, son fuerzas “democráticas e independientes” las proclives al imperialismo, los regímenes (Estado y gobiernos) capitalistas. En ese lenguaje añejo, el socialismo y sus expresiones “clasistas” son consideradas antidemocráticas y no independientes.

Hoy el socialismo en el mundo es prácticamente inexistente. El socialismo en Europa oriental colapsó hace casi 20 años. Sin embargo, se sigue utilizando un lenguaje manipulador. En China, Corea del Norte, Vietnam y Cuba se siguen procesos que postulan al socialismo con diversas vertientes. En la óptica de la CIOSL tales procesos no son “democráticos” y los excluye como forma política definitiva. De allí, resuelve la CIOSL, que el sindicalismo en esos países no es “democrático” ni “independiente”. Esa caracterización, simplista y lineal, es parte de la tradicional política anticomunista de la CIOSL:

La unidad “como sinónimo de fuerza” que pregona la CIOSL es, de entrada, excluyente y los hipotéticos “los beneficios” también serían excluyentes. Esto no es todo. En muchos continentes y países existen organizaciones sindicales “non gratas” para la CIOSL porque esas organizaciones practican otro tipo de sindicalismo, a veces denominado “clasista”, que la CIOSL no comparte ni tolera, en consecuencia, excluye a esos sindicatos con el argumento de no ser “democráticos” ni “independientes”.

La manipulación del lenguaje ha llevado a la CIOSL a enormes contradicciones. Desde sus orígenes, la CIOSL integró entre sus “fuerzas” a organizaciones como la AFL-CIO de los Estados Unidos misma que le ha otorgado enormes apoyos de todo tipo. Esta organización, ha tenido un negro historial durante décadas, siempre ligada a las mafias más criminales y a la Central de Inteligencia Americana (CIA). A esta organización NO se le puede llamar ni “democrática” ni menos “independiente”. En México, las centrales sindicales más numerosa y antigua, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) siempre ha estado afiliada a la CIOSL. La CTM es una organización antidemocrática, corporativizada política y económicamente al Estado, dependiente TOTALMENTE de los gobiernos en turno, pilar de las acciones antiobreras, además, de corrupta en alta escala y criminal. ¿Eso significa, en el lenguaje de la CIOSL que la CTM es “democrática e independiente”?. Hay más ejemplos, por supuesto.

Tanto la AFL-CIO como la CTM han sido centrales “numerosas” pero su “fuerza” no se ha correspondido con los “beneficios” obtenidos, al contrario. Una consecuencia ocurrió en 2005 cuando la AFL-CIO, escisionista de la FSM en los años 1940s, sufrió ahora una importante escisión en sus filas precisamente porque ha incumplido sus deberes más elementales. En al caso de la CTM, el “beneficio” más relevante para los trabajadores ha sido su contribución a la destrucción del movimiento sindical mexicano.

Ahora la CIOSL ha expresado que “Nuestro movimiento tienen un interés natural en conseguir agrupar a todos los trabajadores y trabajadoras en una única organización a escala mundial”. Esa es una muy bonita aspiración que han compartido los trabajadores del mundo en todas las épocas. En la historia reciente, esa fue la aspiración de la Federación Sindical Mundial en 1945 y lo logró. Cuando se había alcanzado esta meta, rápidamente se movieron las organizaciones “democráticas” e “independientes” para dividirla creando a la CIOSL. Hoy, la aspiración “unitaria” NO es solamente de la CIOSL, ni es su propiedad privada, otros sectores dentro y fuera de la FSM planteamos la misma aspiración pero con políticas diferentes a las de la CIOSL.

Principios antiobreros de la CIOSL

La CIOSL, al margen de toda honestidad política, dice que “No resulta sorprendente, por tanto, que la búsqueda de la unificación sea tan antigua como la propia CIOSL. Si examinamos más de medio siglo de historia de la CIOSL constataremos dos cosas. En primer lugar, que la CIOSL ha sido siempre una firme defensora de la unidad y en segundo lugar que ha insistido continuamente en que la unificación únicamente podría tener lugar basándose en los principios del sindicalismo libre e independiente, que inspiraron la creación de la CIOSL en sus comienzos”.

Lo señalado por la CIOSL es engañoso y falso pero, al mismo tiempo, es una confesión de parte lo cual releva las pruebas. La búsqueda de unificación es más antigua que la propia CIOSL. Antes de que ésta existiera, fue creada la FSM previo proceso amplio y difícil pero, antes hubo otros intentos, algunos muy importantes, de unificación. La CIOSL no es la primera organización internacional de la historia y, mucho menos, puede abrogarse la paternidad de la “unificación” (en general).

Precisamente, al examinar medio siglo de historia de la CIOSL se constatan hechos siniestros muy diferentes y opuestos a los expresados por la CIOSL. Primero, ésta NUNCA ha sido firme defensora de la unidad, al contrario, TODAS sus acciones han estado orientadas a socavar la unidad, especialmente en la época del llamado socialismo real. Segundo, la CIOSL manipula el lenguaje cuando se dice que ha sido partidaria de la “unificación” (en general), lo cual NO es cierto, pero precisa su política cuando afirma que ha insistido en que la unificación “únicamente” (sic) podría tener lugar basándose en los principios del sindicalismo “libre” e “independiente” que inspiraron a la CIOSL desde su creación en 1949.

La parte cierta de lo expresado por la CIOSL representa la verdadera cara de esta organización y la tragedia para los trabajadores en general.

Primero, la CIOSL “restringe” la unidad (como sinónimo de fuerza) a la aceptación total y explícita de los principios del sindicalismo “libre” e “independiente”, es decir, la CIOSL es claramente excluyente porque ésos principios NO los comparten muchos trabajadores en el mundo. Este problema ni siquiera es de los países actualmente en procesos socialistas sino mucho más amplio.

Segundo, la CIOSL al reiterar que la “unificación” que plantea “únicamente” podría tener lugar con esos principios que “inspiraron a la CIOSL desde su creación” revela claramente que su pretensión es imponer los mismos principios y política proimperialistas, contrarios a la clase obrera, que la ha caracterizado “desde su creación”.

Cuando se fundó la CIOSL, luego de haber dividido a la FSM, los “principios” del sindicalismo “libre” e “independiente” no fueron sino el anticomunismo más ramplón y NUNCA ningún sindicalismo “libre” y menos “independiente” sino al revés, un sindicalismo asociado al capitalismo y plenamente dependiente de éste y sus diversos organismos.

La “absorción”, no “unificación”, de la CMT por la CIOSL

Desde hace algunos años la CIOSL viene hablando de la “unificación” con la Confederación Mundial del Trabajo (CMT). Tal proceso, ahora desean extenderlo para incluir a otras organizaciones actualmente no afiliadas ni a la CIOSL ni a la CMT y le llamarían “nueva” Confederación Internacional.

La CIOSL ha mantenido relaciones cercanas con la CMT desde hace 50 años, primero con la Federación Sindical Internacional de Sindicatos Cristianos y, luego, con la CMT, fundada en 1968. Reiteradamente, la CIOSL había insistido en la “unificación” con la CMT pero ésta prefería mantener solo relaciones de cooperación. Después, la CIOSL siguió insistiendo con la CMT en la idea de la “unificación del movimiento sindical independiente y democrático mundial”.

En el 10º Congreso de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) realizado en Praga en 2003, la CIOSL hizo ese llamado de “unificación”. Al evento asistieron organizaciones afiliadas tanto a la CIOSL como a la CMT. La CIOSL tomo como “ejemplo” a la CES y dijo que “los motivos que llevaron a los sindicatos europeos a optar por la unidad resultan ahora todavía más apremiantes a escala mundial, teniendo en cuenta las condiciones de la economía global y los consiguientes retos para los sindicatos en todas las regiones”.

La CIOSL se apoya en la CES porque corresponde a su modelo y por la afinidad ideológica y política, la CES está DOMINADA por la CIOSL. Esta, en ningún momento critica la dependencia de clase y, mucho menos, el colaboracionismo de la CES ni tampoco los fracasos más que “beneficios” obtenidos.

Una organización regional, en este caso, a nivel de Europa es algo muy importante pero la CES no es el modelo para los trabajadores del mundo, precisamente, por su política. La CES, durante 30 años, ha mantenido una subordinación política explícita a lo dispuesto por los gobiernos de Europa occidental los que no la benefician sino perjudican. Actualmente, la política neoliberal de los Estados europeos significa pasarle el costo a los trabajadores. En esta situación, la CES ha sido incapaz de revertir los procesos de privatización, a los que no rechaza, pero ni siquiera ha sido capaz de defender las conquistas adquiridas. En materia de seguridad social lo que hay en Europa son retrocesos. Otro tanto podría decirse en materia de trabajo. Tratándose de la desafiliación sindical, ésta es creciente.

Tanto la CMT como la CIOSL continuaron el “acercamiento” con miras al 18º Congreso de la CIOSL (2004) para pasar de la unidad de acción a la unificación. Se argumentaron diferencias de opinión entre las organizaciones afiliadas a la CMT y sus estructuras regionales y sectoriales. La burocracia de la CMT no veía con agrado que el proceso se viera como “la incorporación” de la CMT en la CIOSL. Pero, hablar de la creación de una organización sindical internacional totalmente nueva, sí le gustó.

Se trata de cuestiones formales porque, ideológica y políticamente, tanto CMT como la CIOSL coinciden plenamente. No había, ni hay, razón de fondo para que ambas organizaciones sigan separadas, los “objetivos” que tienen son los mismos. Las diferencias tampoco son de opinión sino de realismo.

A la caída del socialismo europeo, la CIOSL se vio ampliamente beneficiada con la afiliación de las centrales y organizaciones sindicales de los países de Europa oriental. Con el arribo de gobiernos conservadores y la transición al capitalismo, el imperialismo y sus organismos procedieron a una reorganización total de la economía y las relaciones de producción. En correspondencia impusieron la necesidad de un nuevo sindicalismo que pasó a convertirse, por decreto y negociaciones políticas, súbitamente, en “libre” e “independiente”.

La CMT, en cambio, no recibió ese beneficio al contrario quedó “numéricamente” más debilitada. La FSM fue la perdedora con la desafiliación (real) de muchas organizaciones sindicales. Ese hecho ha sido magnificado por la CIOSL y sus voceros al considerar que la FSM había “desaparecido”. No fue así, la FSM fue mermada pero no extinguida porque la FSM NUNCA estuvo reducida a Europa oriental sino que incluía, e incluye, a organizaciones en todos los continentes. La CIOSL, al “incorporar” no “unificar” a los sindicatos de Europa oriental se vio beneficiada también desde el punto de vista financiero, lo que no ocurrió con la CMT.

La CMT ha sido siempre una organización en crisis por razones ideológicas, políticas y organizativas. Ahora, tal crisis fue profundizada. Las conversaciones CIOSL-CMT no han sido ideológicas ni políticas, han sido “opiniones” basadas en la conveniencia mutua. Desde luego, la CMT no desea ser “absorbida” pero el proceso es justamente ese, se trata de una “absorción” de la CMT por la CIOSL. Para darle forma “elegante”, a ese proceso, le llaman “unificación” pero no hay tal.

Para darle “forma” a las conversaciones CIOSL-CMT los secretariados de ambas organizaciones formularon una declaración llamada “Principios Básicos para una Nueva Organización Sindical Internacional”. El objetivo declarado fue “agrupar a todas las centrales sindicales democráticas e independientes en el mundo”. Obviamente, el concepto implica la exclusión de aquellas organizaciones que, a juicio de la CIOSL; no son “democráticas” ni “independientes”.

La “unificación” se reserva el derecho de admisión

La “unificación” que se plantea pretende “reforzar la efectiva representación” de los trabajadores en la economía global. Este proceso tiene, evidentemente, todas las características de un proceso burocrático cuyas decisiones se toman en las cúpulas nunca en las bases. Ellos mismos lo dicen cuando afirman que “El proceso actualmente en curso, deberá en caso de tener éxito, resultar en la libre adhesión de centrales independientes y democráticas, afiliadas a la CIOSL y CMT, y posiblemente de otras, a una organización unificada”.

Este “proceso” es suficientemente claro, NO se trata de NINGUNA “unificación” seria, en todo caso, sería la “unificación CIOSL-CMT”. El resultado podrá expresarse en una organización con un nuevo nombre pero nada más. Las organizaciones sectoriales y regionales de ambas CIOSL y CMT serían reorganizadas, con un nuevo nombre, y ya, la ideología, política y principios sería los mismos. Si en el camino, la CIOSL logra “convencer” a otra organización (afiliada a la FSM o sin afiliación internacional), podría ser incluida individualmente. Considerando a la FSM como “desaparecida”, esta organización ni siquiera ha sido invitada pero sus organizaciones afiliadas, si se desafilian de la FSM, podrían ser admitidas previo “certificado” otorgado por el imperialismo.

La CIOSL lo ha escrito clara y explícitamente. “Ninguna organización deberá estar obligada a afiliarse, y ninguna organización que no cumpla con los criterios de sindicalismo democrático e independiente podría ser admitida”. Obviamente, jamás se dirá públicamente que alguna organización ha sido obligada a afiliarse. Sin embargo, la expresión no se sostiene, los sindicatos de Europa oriental fueron obligados a afiliarse a la CIOSL, a los trabajadores no les preguntaron y a las burocracias tampoco, simplemente les ordenaron. En el actual “proceso” tampoco van a obligar a nadie, simplemente les impondrán condiciones políticas, como ya lo han hecho previamente.

Si alguien está pensando “afiliarse” al proyecto de la CIOSL y pasar a integrar una “ala de izquierda” se hace ilusiones y miente. La condición, para las afiliadas a la FSM será la “desafiliación” y la renuncia a cualquier principio de clase. Públicamente se dirá lo contrario pero, en política, lo que determinan son los hechos. Para las organizaciones sin afiliación internacional la condición será aceptar la “absorción forzada” pues, “ninguna organización que no cumpla con los criterios de sindicalismo democrático e independiente podría ser admitida”. ¿Quién decidirá cuál organización cumple con esos “criterios”? ¡La CIOSL, o como se llame la “nueva”, previo “certificado” otorgado por el imperialismo y sus organismos!

¿Ese es el camino, el proyecto histórico, la necesidad, el interés general, de la clase obrera del mundo? ¡No! ¿Esa “unificación” unilateral, diseñada y pagada por el imperialismo, es la alternativa para los trabajadores, en cualquier parte del mundo? ¡No!

Frente de Trabajadores de la Energía,
de México


¡Proletarios de Todos los Países, Uníos!


Reunión del Consejo General de la FSM, durante el 15 Congreso Sindical Mundial
realizado del 1 al 4 de diciembre de 2005 en La Habana Cuba. En ese Congreso
se eligió a una Nueva representación internacional de la FSM, encabezada por
M. Azzouz (Siria), G. Mavrikos (Grecia) y V. Pacho (Perú).


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