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Organización obrera afiliada a la FEDERACIÓN SINDICAL MUNDIAL

Volumen 6, Número 75, mayo 26 de 2006

El 1o. de mayo en EU, 120 años después

Huelga y movilización de inmigrantes en EU

“Un día sin inmigrantes”, exitoso Gran Paro Americano de 2006.
Diez millones de trabajadores inmigrantes se movilizan en 200 ciudades de EU.
La comunidad latina exige derechos sociales y muestra su fuerza.
Los trabajadores mexicanos somos solidarios con los inmigrantes.

La fuerza natural existe, es visible y alza la voz

Por décadas habían estado en silencio soportando todos los agravios. Para no otorgarles ningún derecho, sus explotadores los prefieren invisibles y silentes. Pero he allí que este 1o. de mayo de 2006, día laborable en EU, “desaparecieron”. No había quien recogiera las verduras o los frutos ni quien los vendiera, no había quien retirara la basura ni quien atendiera las mesas o hiciera la comida, no había quien trasportara la carga ni limpiara las habitaciones o cuidara a los niños. Ese día, la economía norteamericana no funcionó igual.

Como de película, la mayoría de esos “desaparecidos” son de procedencia latina, mayoritariamente mexicanos. Habiendo preguntado a los filósofos del posmodernismo, los mismos que al colapso de Europa oriental, proclamaron que “la historia terminó”, resulta que NO saben explicar lo que pasó porque, simplemente, ¡no pueden!

Los “desaparecidos” no desaparecieron, siguen existiendo, allí están. Pero, ahora, se hicieron “visibles” porque se fueron a la Huelga General. Volvió a aparecer, con toda intensidad, la presencia de la fuerza natural (el trabajo) y, eso, le ha demostrado a la fuerza social (el capital) que no hay economía en el mundo que pueda funcionar sin trabajadores.

Cuando los huelguistas levantan su voz, dejando atrás el silencio de la opresión, están revelando al mundo que existen, que tienen derechos y, que estos les han sido negados. El reclamo de los trabajadores inmigrantes es parte, entonces, de la lucha de clases que el posmodernismo había dado por “desaparecida” pero que, con la huelga, “apareció” en las propias entrañas del monstruo.

Millones en las calles

Las mayores protestas de inmigrantes en la historia reciente se han producido en los Estados Unidos. El 25 de marzo se iniciaron acciones de masas en Los Angeles extendiéndose en, al menos, 15 ciudades norteamericanas más. Cientos de miles marcharon en Carolina del Norte, Colorado, Kansas City, Chicago, Atlanta, Milwaukee, San Francisco, Nueva Jersey, Phoenix. Estas acciones fueron precedidas por la marcha de 100 mil migrantes realizada en Chicago el anterior 10 de marzo.

Comerciantes, estudiantes, iglesias católicas, ligas de fútbol, clubes, la radio latina, organizaciones comunitarias, estudiantes, sindicalistas, artistas, asociaciones civiles, organizaciones sociales, partidos obreros y personalidades democráticas, entre otros muchos, volvieron a manifestarse el 10 de abril.

Después, las múltiples organizaciones participantes hicieron un llamado para que, el 1º de mayo se realizara una nueva manifestación. Se propuso realizar un Gran Paro Americano. En el curso de la discusión hubo quienes trataron de evitar el Paro apoyando solo las marchas programadas para ese día. Al final, el éxito rebaso las expectativas. Diez millones se movilizaron en 200 ciudades estadounidenses. El hecho se convirtió en un acontecimiento político. Siendo día laborable en los EU, las acciones del 1º de mayo de 2006 representan ni más ni menos que el rescate de esa histórica fecha por parte de los trabajadores inmigrantes en lucha.

El paro se sintió de costa a costa y más allá de las fronteras pues en México y Canadá hubo acciones de apoyo. Las acciones no se limitaron a cerrar las tiendas de comestibles en barrios fantasma, a suspender los servicios de limpieza, a dejar de vender verduras y flores; el paro significó que muchas empresas tuvieron que cerrar, La cadena MacDonald’s operó al mínimo, Las Vegas tuvieron que suspender sus funciones, los puertos de Los Angeles fueron semiparalizados al no haber quien realizara la carga y descarga, y el aeropuerto también quedó prácticamente paralizado, lo mismo que muchas obras de construcción y campos agrícolas. La mayoría de inmigrantes laboran en el sector de los servicios (312%) y de la construcción (19%). Varias empresas y comercios suspendieron labores solidariamente.

En breve descripción, los inmigrantes demostraron que son necesarios para la economía norteamericana. Pero, los inmigrantes no tienen derechos, sobretodo, si están indocumentados. Trabajan más, su trabajo es precario, y ganan menos; son los “nuevos esclavos de América”, han dicho algunos.

Esta vez, la mayoría de los 12 millones de inmigrantes indocumentados, mayoritariamente mexicanos, abrió en las calles, con las movilizaciones y la huelga, un nuevo capítulo en la historia obrera de Norteamérica.

Ley racista y fascistoide

El detonante de las protestas fue la aprobación, en diciembre de 2005, de la ley anti-inmigrante H.R. 4437 conocida como Sensenbrener, congresista republicano por Wisconsin e impulsor de esa criminal resolución. Jim Sensenbrener es, también, el empresario dueño de Kimberly Clark.

Esta ley pretende: 1- Ampliar el actual muro fronterizo México-EU de 180 a más de 1,000 kilómetros, incorporando una malla de doble vía, sensores, cámaras y tecnología militar; 2- Criminalizar la inmigración regular al considerarla un delito, 3- Sancionar a quienes otorguen protección a los indocumentados, incluyendo a familiares, empresarios y otros sectores.

Después de las protestas, el Senado norteamericano propuso un plan para dividir a los inmigrantes sin solucionar el conflicto. Esa pretensión incluye 1- los indocumentados con más de 5 años podrían obtener la legalización después de pagar una multa de 2 mil dólares y ponerse al corriente en el pago de impuestos, siempre y cuando tuvieran un empleo y se comprometan a estudiar inglés, 2- los que tengan de 2 a 5 años tendrán que salir del país y regresar con un status de trabajadores temporales, 3- los que llegaron después de 2004 tendrían que regresar a su país y solicitar una visa de trabajador temporal.

En síntesis, se trata de un plan de expulsión de inmigrantes que NO resuelve el problema de fondo más bien lo agravaría. Los inmigrantes, por su parte, solamente reclaman su legalización y el respeto a sus derechos sociales fundamentales.

Razones sociales de la inmigración

Los mexicanos se van hacia Estadios Unidos por una sola razón: la necesidad de trabajar, huyendo de la miseria y la pobreza. La emigración masiva se ha incrementado en los últimos 30 años como resultado de las erróneas políticas económicas neoliberales seguidas por los gobiernos en turno, PRI y PAN. Las marchas del 1º de mayo en EU son, también, una severa condena a los regímenes políticos neoliberales en nuestro país.

La migración mexicana hacia los Estados Unidos ha crecido enormemente poblando densamente al territorio que antes era nuestro. Se ha llegado al nivel de existir en México pueblos enteros donde ya no viven hombres, todos se han ido “al Norte”. Hay también pueblos, donde cada vez son menos los habitantes porque familias enteras han emigrado. Oaxaca, uno de los estados más empobrecidos de México, aporta ya 2.5 millones de emigrantes.

La mayoría de los inmigrantes mexicanos en EU están considerados como ilegales. Para llegar a la tierra del “Sueño americano” la mayoría deben cruzar la frontera en una cruel aventura venciendo, primero, la franja de desierto que nos separa del actual territorio norteamericano. Sin comida, sin agua, caminando cientos de kilómetros de día y de noche, seguidos de cerca por los helicópteros y las balas (de goma) a ambos lados de la frontera, saltando el muro, que tiene una extensión de 180 kilómetros, muchos mexicanos logran internarse, otros mueren en el camino. Cruzando el Río Bravo, burlando la vigilancia, nadando o bajo el agua, otros logran pasar y llegan al otro lado. En todos los casos, los mexicanos son víctimas de bandas organizadas de criminales que participan en el tráfico ilícito de personas.

Después, los primeros que han llegado regresan por su mujer e hijos siguiendo el mismo camino de penuria y sufrimiento. En tierra extraña son discriminados y excluidos. La mayoría de los inmigrantes desempeñan empleos precarios, de baja remuneración y baja calificación no obstante que, muchos de las generaciones recientes son muy jóvenes y poseen estudios universitarios.

México exporta, principalmente, 2 mercancías: petróleo crudo y fuerza de trabajo. Pero, las remesas que envían los inmigrantes, más de 20 mil millones de dólares anuales en 2005, son mayores que lo obtenido por las exportaciones de petróleo, inversión extranjera o turismo. Los inmigrantes contribuyen así a la dinámica económica de sus lugares de origen. En los Estados Unidos, los trabajadores inmigrantes también son contribuyentes importantes a la economía nacional, como productores y como consumidores. De manera que, esta fuerza de trabajo financia a la economía norteamericana y a la mexicana. A cambio, no tienen ningún derecho.

Cuando los inmigrantes mexicanos dejan sus lugares de origen se llevan consigo solamente su existencia corpórea y, luego, la de sus familias. Ahora está claro para el mundo que, también, se llevado las tradiciones y costumbres, la fiesta, la comida mexicana, la música, la religión y el lenguaje. Este 1º de mayo de 2006, los trabadores inmigrantes mexicanos han demostrado que también tienen consigo la dignidad proletaria de Lucy González Parsons, mexicana y esposa de uno de los 8 mártires de Chicago, la inspiración política de Ricardo Flores Magón, quien fue forzado a ser un inmigrante político en EU y Canadá, y el ejemplo de Francisco Villa y de Emiliano Zapata, símbolos de la Revolución Mexicana.

Desbordamiento social

La mayoría de las grandes ciudades norteamericanas vibraron con ritmo latino y alegría mexicana. Cientos de miles marcharon en Los Angeles, Dallas y Chicago, sumando casi 3 millones tan solo en estos lugares. En las marchas previas se había estimado una movilización de 5 millones pero el 1º de mayo, los participantes estuvieron en más en 200 ciudades especialmente en California, Nevada, Arizona, Nuevo México, Colorado y Texas donde es mayor la concentración de latinos. Pero las acciones también ocurrieron en Nueva York, Illinois, Florida y Nueva Jersey, entre otras. En Nueva York, la marcha partió en la Union Square donde otrora, hace más de cien años, concluían las marchas del 1º de mayo.

Qué mejor fecha que ésta para movilizarse, el Día Internacional de la Clase Obrera, fecha que en EU dejó de conmemorarse hace muchas décadas. Además de coloridas, las marchas fueron alegres, verdaderas fiestas. Algo las distingue: la conciencia de la necesidad de luchar organizados y unidos.

El movimiento tiene características propias. Se trata de un movimiento cuya composición social es de trabajadores, en este caso, inmigrantes. Eso concitó la solidaridad inmediata no solo de los indocumentados sino de los inmigrantes legales. Este movimiento es, también, independiente de los partidos políticos burgueses y de las burocracias tradicionales. Aunque algunos sindicalistas se han sumado e, incluso políticos, las acciones principales son al margen de esas instancias tradicionales. Destaca, asimismo, el apoyo de la iglesia católica a pesar de la demagogia del cardenal Mahoney. El hecho se explica solo: la iglesia tiene entre los inmigrantes latinos a un importante sector de feligreses. De allí que, en varias marchas, hubo notorios estandartes de la Virgen de Guadalupe.

Paros, faltas colectivas y cierre de negocios se sumaron a las múltiples marchas y al boicot de no comprar ni vender. Estos hechos expresan la capacidad de movilización política, el peso de la fuerza laboral y el poder de los consumidores. Se estima que el poder adquisitivo de los inmigrantes latinos, que representan 40 millones de personas (14.1% de la población total) en EU supera los 600 mil millones de dólares anuales.

El movimiento de los trabajadores inmigrantes en EU tendrá importantes repercusiones en Europa y en buena hora. Las demostraciones de este 1º de mayo de 2006 no pudieron ser minimizadas por los medios norteamericanos, antes bien, tuvieron que reconocer la fuerza política y económica exhibida. Diarios como The New York Times, The Washington Post, Los Angeles Times, The Chicago Tribune y otros, así como los más importantes medios del mundo, acostumbrados a las noticias sangrientas o escandalosas, ahora se refirieron al éxito de una movilización pacífica, ordenada, sin sangre.

Esta acción tan “civilizada” la hicieron los más pobres, los excluidos, los trabajadores que no tienen sindicatos ni derechos. Las acciones se realizaron al margen de líderes e incluso contra los llamados de asistir a las marchas pero no hacer paro. Esta vez, cada inmigrante decidió hacer lo que quiso y lo logró.

Adelante, hasta la victoria

En México, la solidaridad con el movimiento de inmigrantes en EU se manifestó en diversas formas, principalmente en las ciudades fronterizas del norte. En Ciudad Juárez, Tijuana, Mexicali, Reynosa y otras fueron bloqueadas las garitas internacionales impidiendo el paso a multitud de vehículos. Los centros comerciales en ambos lados de la frontera permanecieron cerrados. En más de 100 ciudades del interior del país se realizaron marchas con motivo del 1º de mayo y la solidaridad se expresó en diversas formas.

El movimiento de los inmigrantes en EU está apenas en el principio. Hasta ahora, no se ha limitado al inútil cabildeo con las burocracias políticas, ha tomado acciones directas. Lo que sigue implicará una interesante agenda que podría incluir varias Conferencias sobre la Inmigración y el Trabajo, la construcción de una organización nacional, la formación de sindicatos, la construcción de un partido político de trabajadores, el desarrollo de la solidaridad y otras iniciativas más. El movimiento avanzará no obstante dificultades y vicisitudes con las tendencias políticas oportunistas y con las acciones represivas de la policía.

“Legalicen a los esclavos del siglo XXI”, decía una pancarta en una de las marchas en Los Angeles. ¡Aquí estamos, y no nos vamos!, decía otra. Con un ¡Viva México!, y el acompañamiento de 200 mariachis, culminó la histórica jornada.


Cientos de miles de trabajadores inmigrantes en la gran marcha del 25 de marzo
en Los Angeles; y, el 1º de mayo, con el paro y las manifestaciones demostraron
una enorme fuerza económica y política FOTO: www.nohr4437.org
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