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Volumen 6, Número 74, abril 20 de 2006

El gobierno neoliberal destruye el patrimonio nacional

Privatización innecesaria
y costosa




Careciendo de suficientes reservas de gas natural TODOS los proyectos privados se basan en este combustible, CFE y Pemex lo importarán para suministrarlo a las corporaciones. La privatización en marcha excluye a la CFE de participar en el desarrollo de las llamadas “energías limpias” que el Banco Mundial reserva solo para los inversionistas privados. La privatización es innecesaria. Al momento, las transnacionales generan más energía de la que se consume; para facilitar las cosas, se manipula el margen de reserva y la CFE retira sus propias plantas generadoras. Mientras la privatización avanza, las tarifas eléctricas aumentan y los presupuestos a las empresas públicas disminuyen.

Cada vez más dependencia del gas natural

Para facilitar la existencia de dicho mercado eléctrico privado se ha privilegiado el uso del gas natural como combustible principal en la generación (en lugar del combustóleo de producción nacional).

Cabe recordar que cuando fue mutilado el concepto constitucional de Servicio Público de Energía Eléctrica, en 1992, mediante la contrarreforma eléctrica salinista a la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica (LSPEE), se creó la figura de Productor Independiente de Energía (PIE) cuya concesión autoriza a las empresas privadas a generar electricidad para su venta en el servicio público a través de las empresas públicas de la Nación.

Pues bien, dichas plantas PIE (de las que hasta diciembre de 2004 existían 15, con una capacidad total de 7,264.9 Mw), utilizan exclusivamente gas natural. Eso se obligó a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a adaptar sus propios proyectos para emplear el mismo combustible y crear así un mercado suficientemente atractivo para las grandes trasnacionales que comercian dicho energético.

Generadores Privados (diciembre de 2004)
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Fuente: POISE 2005-2014, CFE.

La volatilidad en el precio del gas natural, por otra parte, ha sido causa de graves variaciones en los precios de la electricidad que, estando determinados mediante un esquema tarifario subsidiado (que determina el propio Estado), no cubre los costos reales de producción y desarrollo del sector generando un déficit que es absorbido por las empresas públicas de su propio presupuesto (asignado también por el Estado). Los generadores privados (PIE), en cambio, están exentos de cualquier déficit ya que ellos sí tienen establecida una compensación por dichas variaciones en los costos de los combustibles.

México importa cuando menos la quinta parte del consumo nacional de gas natural, razón por la cual Petróleos Mexicanos (Pemex) transfiere a empresas extranjeras la explotación de regiones productoras y la CFE se ha involucrado en el desarrollo de infraestructura (privada) para la importación de dicho combustible en estado licuado (que supuestamente representará una opción menos cara que importarlo desde los Estados Unidos).

CFE, fuera del desarrollo de energía limpias

No obstante estas ventajas el capital privado dejó de invertir en los grandes proyectos de generación aduciendo falta de la “certeza jurídica” por lo cual el régimen habilitó una nueva estrategia de privatización que consistió en promover concesiones para generación a partir de fuentes alternas: sistemas eoloeléctricos, hidroeléctricos e incluso geotermoeléctricos que según el foxismo están en posibilidad de privatizarse.

Para ello recientemente la sener se inventó un Comité de Cambio Climático del Sector Energía (CCCSE), entre cuyas atribuciones está la definición de políticas para el desarrollo de energía "limpia" (con injerencia también en otro tipo de fuentes, renovables, bioenergéticas, etc.).

La CFE interpretó (en el POISE 2005-2014) que la creación del CCCSE abría la posibilidad de que esa empresa pública pudiera desarrollar proyectos de “energía limpia” (mediante recursos ofrecidos por los organismos internacionales para fomentar el cuidado del medio ambiente) pero, recientemente, quedó evidenciado por el propio Banco Mundial y la ONU que la CFE está excluida del reparto de recursos destinados solo al capital privado que financie la supuesta reducción de contaminantes.

Planeación basada en falsas expectativas macroeconómicas

Uno de los impactos más graves de la mala planificación --manifiesto desde el POISE anterior--, son los elevados excedentes de capacidad disponibles. Producto de ilusorios “supuestos macroeconómicos” del crecimiento económico foxista, la secretaría de energía (Sener) insistió en los primeros años de este sexenio en utilizar las estimaciones de crecimiento del Ejecutivo como parámetros de planeación. Como la economía nacional no creció lo prometido, ello provocó una “disminución” en el consumo estimado y con ella la elevación de los precios medios.

A menor consumo, la entrada de nueva generación (privada) provocó excedentes de generación importantes que obligaron a la “reprogramación” (postergación, suspensión) de otros proyectos. La CFE estableció en 2004 que dichos excedentes eran del 45%, lo que supera ampliamente los límites de planeación establecidos desde la administración anterior, que los redujo para ajustarlos a las necesidades del mercado eléctrico.

Para reducir los excedentes, la CFE decidió acelerar sus planes para reducir su parque de generación retirando equipo con 30 o más años de servicio. En consecuencia, este año se retiraran 920 Mw más de lo previsto originalmente. Como justificación se aduce una mejora en la eficiencia del parque propio de generación pero, lo que no se dice, es que la capacidad retirada será sustituida con compras al sector privado.

Elevadas tarifas, mínimos recursos para las empresas públicas

Se suponía que las elevadas tarifas eléctricas servirían para capitalizar a las empresas públicas pero no es así. En primer lugar, no todas las tarifas tienen, como las domésticas, precios fijos (con factores que "anualizan" bimestral o mensualmente el aumento determinado por la política presupuestaria del Ejecutivo). Las tarifas comerciales e industriales, así como la Doméstica de Alto Consumo, se ajustan en función de varios factores, entre ellos los precios de los combustibles (con lo cual la enorme dependencia del gas natural cobra relevancia).

La CFE distingue estos dos bloques de tarifas como subsidiadas (Doméstica, de Uso Agrícola y para Bombeo de Aguas) y no subsidiadas (Comercial e Industrial) pero asegura que (bajo cualquier escenario económico o precio de los combustibles) la relación precio/costo de la energía eléctrica es tan baja que no constituye una fuente de financiamiento para las empresas públicas. Estas, además, están obligadas a cubrir el subsidio porque entregan a la Federación el importe de los cobros recibiendo a cambio un presupuesto fijo que son los únicos recursos de los que pueden disponer.

El objetivo es claro. Por todos los medios, el gobierno neoliberal trata de aniquilar a la empresa pública a favor de las transnacionales. La llamada “planeación” eléctrica es un simple ejercicio para adecuar los planes al gusto de las corporaciones imperialistas.

Margen de reserva manipulado

El margen de reserva (exceso de capacidad sobre la demanda máxima esperada, para disponer de un margen de seguridad) ha sido manipulando para alterar los parámetros técnicos básicos de la planeación energética, en base a la incertidumbre natural en el proceso de la generación eléctrica (disponibilidad de fuentes energéticas primarias y del equipo en si mismo).

La banda establecida por los expertos neoliberales (27% de margen de reserva y un 6% como margen de reserva "operativa") no es creíble y solo les permite "regular" a su antojo la construcción de nueva capacidad: si hay postores defenderán la “urgencia” privatizadora, alegando que no es bueno acercarse al límite operativo; en caso contrario callarán.

El manejo esquizofrénico de este concepto, para justificar las concesiones otorgadas en los años anteriores, dio por resultado que hoy se disponga de un margen de reserva extremadamente alto, 45%. Es decir, hay un excedente injustificable de capacidad (privada), que obliga a CFE a mantener plantas propias ociosas (en reserva fría, dicen eufemísticamente) o incluso a retirarlas del servicio (dizque por ineficientes), para entregar los proyectos sustitutos al capital privado.

¡Alto a la “planeación” eléctrica privada!

Fuente: POISE 2005-2014, CFE.

El concepto margen de reserva fue alterado por el foxismo para manipularlo a su conveniencia, estableciendo un nivel "operativo" que es un mínimo (el 6%) por debajo del establecido (que hoy es del 27%). Se trata de administrar la capacidad disponible en esa franja para favorecer la privatización. El resultado es que hoy se tiene más generación de lo que se necesita.
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