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NOTICIAS, ANÁLISIS Y PROPUESTAS DEL SECTOR ENERGÍA
Volúmen 1 Número 4 / 28 de abril de 2001
Primero de Mayo Proletario

El 1º. de Mayo es una Jornada de Lucha Internacional de los Trabajadores. En este año 2001, los trabajadores de la energía de México recordamos con honor a los obreros norteamericanos, canadienses y mexicanos que dieron lugar a esta importante fecha. Al mismo tiempo, expresamos nuestro coraje y protesta por la represión de empresarios y gobiernos en contra de las legítimas aspiraciones proletarias.

En 1884, trabajadores de Estados Unidos y Canadá se reunieron en un Congreso realizado en Chicago. Allí acordaron que la duración de la jornada de trabajo sería de 8 horas a partir del primero de mayo de 1886. En este año, las huelgas, mítines y manifestaciones se generalizaron por todo el territorio norteamericano. La consigna: "ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso, ocho horas de educación". En Chicago, el enfrentamiento de los huelguistas con la policía y esquiroles, ocurrido un 3 de mayo, terminó con saldo de varios obreros muertos y otros heridos o detenidos. Al siguiente día, se llevó a cabo un gran mitin para repudiar la agresión y reiterar la demanda de ocho horas de trabajo. Volvió a intervenir la policía con un nuevo saldo obrero trágico. Chicago quedó en estado de sitio.

En 1889, el Congreso Socialista Internacional celebrado en Paris acordó que se organizaría "una gran manifestación internacional con fecha fija de manera que, en todos los países y ciudades a la vez, el mismo día convenido los trabajadores intimen a los poderes públicos a reducir legalmente la jornada de trabajo y a aplicar las otras resoluciones del congreso". Se adoptó el 1º. de mayo de 1890, como la primera ocasión de esta Jornada internacional, según había sido acordado por los trabajadores norteamericanos reunidos en San Luis en 1888.

El motivo para conmemorar esta Jornada fue el movimiento huelguístico de mayo de 1886 en Chicago violentamente reprimido por la policía que condujo a la ejecución, en 1887, de varios de los obreros participantes en las huelgas para "escarmentar a todos los trabajadores". Augusto Spies, Jorge Engel, Adolfo Fisher y Alberto Parson murieron en el cadalso gritando ¡vivas! a la anarquía. Esos militantes, conocidos como los "Mártires de Chicago", se convirtieron en el símbolo de las reivindicaciones obreras, porque con ellos se enjuiciaba a la clase obrera y en ellos los trabajadores reconocían sus aspiraciones.

De manera que, el 1º. de Mayo es una Jornada de lucha obrera conquistada a muy alto precio al enarbolarse con decisión la bandera de las ocho horas como jornada de trabajo.

En México, el 1º. de Mayo se conmemoró por primera ocasión en Chihuahua. Las Sociedades Cooperativa Mutualista de Obreros, la de Obreros del Orden y la Benito Juárez organizaron el evento en 1892. Esta fecha fue conquistada con la valentía de los trabajadores mexicanos.

Ricardo Flores Magón, precediendo a la Revolución Mexicana, enarboló en México la consigna de las ocho horas. Precursores también de esta Revolución, los mineros de Cananea y textileros de Río Blanco, con la huelga, expresaron la decisión de los trabajadores mexicanos para hacer valer sus derechos.

Fue en 1913, en plena dictadura Huertista, cuando los trabajadores mexicanos iniciaron la tradición del 1º. de Mayo. Bajo la bandera de 8 horas de trabajo y descanso dominical se integró un Comité Organizador de las Ceremonias del Primero de Mayo. Los principales promotores pertenecían a la Casa del Obrero Mundial. Junto a esta organización marcharon otras más con sus estandartes y bandas de guerra. Más de 15 mil trabajadores asistieron a la manifestación que partió de El Caballito continuando por la Avenida Juárez y por la calle Madero hasta el Palacio Nacional.

Antonio Díaz Soto y Gama pronunció un discurso en el Hemiciclo a Juárez, Epigmenio Ocampo habló frente al Palacio Nacional y José Colado en la Cámara de Diputados. En el desfile se escucharon los gritos obreros contra la dictadura de Huerta y en demanda de la jornada de ocho horas y un día de descanso semanal. Por la noche, a nombre del Comité Organizador, Isidro Fabela pronunció un discurso en el Teatro Xicoténcatl. En ese mismo acto hicieron uso de la palabra Rafael Pérez Taylor, Jacinto Huitrón y Heriberto Jara. Para cerrar con broche de oro, la dictadura mandó aprehender a los organizadores de los actos, así como a los oradores.

Las protestas no quedaron allí. Días después, el 25 de mayo, se realizó un nuevo mitin en el Hemiciclo. En ese mitin habló Serapio Rendón, cuyas heroicas palabras contra el tirano le costarían la vida.

Desde entonces, cada primero de mayo, los trabajadores mexicanos nos sumamos a la Jornada internacional de los trabajadores del mundo en lucha por mejores condiciones de vida y de trabajo y en protesta contra el capitalismo y sus políticas imperialistas.

Sin embargo, el Estado mexicano siempre ha seguido una política manipuladora de los trabajadores vía el corporativismo sindical. Sus antecedentes son contrarrevolucionarios. En 1915, la Casa del Obrero Mundial pactó con Carranza y Obregón la organización de los Batallones Rojos a través de los cuales los obreros fueron sometidos para combatir a los ejércitos campesinos de Villa y Zapata. Sólo el Sindicato Mexicano de Electricistas se negó a formar parte de aquellos batallones. En ese tiempo, Obregón se hacía llamar el "Lenin mexicano" y, desde entonces, el Primero de Mayo se convirtió en una vulgar ceremonia para "dar gracias" al gobierno en turno entre la confusión ideológica y políticamente del sindicalismo. Alemán era el "primer obrero" de México.

Con la imposición del "charrismo sindical", la Jornada del Primero de Mayo se desnaturalizó totalmente al ser sometidos los trabajadores a una política ajena a sus intereses de clase. Las conquistas obreras cada vez se fueron perdiendo, especialmente la independencia de clase. El desarrollo social de nuestra clase cada vez se contraponía más con el interés político. Los sindicatos se convirtieron en cárceles que han mantenido a los trabajadores mexicanos prácticamente secuestrados en sus propias organizaciones sindicales.

Hoy en día, la imagen del sindicalismo tradicional mexicano es deplorable. Sus características son la corrupción y la violencia, así como la total ilegalidad de las burocracias del Estado y las mafias charras. La mayoría de los sindicatos mexicanos no representan al interés genuino de los trabajadores. Más de 15 mil sindicatos y sindicatitos agrupan únicamente a la minoría de trabajadores en el país y mantienen una extrema pulverización impidiendo a los trabajadores plantear sus demandas básicas.

No obstante, diversos sectores democráticos del proletariado mexicano han estado presentes en varios momentos reivindicando el programa obrero en sus diversas modalidades, entre otras, la lucha por la democracia sindical.

La persistente lucha de los trabajadores y otros sectores sociales llevó en el 2000 a la caída de la dictadura política priísta que sostuvo como pilar básico de su dominio al corporativismo sindical. El actual gobierno congruente con su política neoliberal proempresarial, no parece tener ninguna intención de modificar sus relaciones con el charrismo sindical. Por el contrario, sus acciones están orientadas a sostener a las burocracias más desprestigiadas y obsoletas. Es el caso, del apoyo ilegal e ilegítimo que están recibiendo los charros en los sindicatos de petroleros, electricistas, ferrocarrileros, minero-metalúrgicos y maestros, entre otros. En todos estos casos, son palpables las muestras de repudio de los trabajadores. La gran mayoría, en cada organización, nos oponemos a seguir siendo sometidos al control de líderes espúrios y planteamos la urgencia del cambio democrático. Sin embargo, el Gobierno federal persiste en las prácticas antiobreras sosteniendo una estructura sindical anquilosada y lesiva al interés de nuestra clase y del país.

Pero, los trabajadores mexicanos no estamos dispuestos a aceptar más la opresión de la dictadura corporativa. En este Primero de Mayo, proclamamos ante la Nación mexicana y ante el mundo entero, que ¡Vamos a sacudirnos al charrismo sindical! y que sólo la presencia política de los trabajadores podrá darle un rumbo democrático al país.

Llamamos a los trabajadores de México a recuperar la iniciativa política y a reorganizar nuestras filas democráticamente para hacer que la voz obrera se escuche por todos los rumbos de la Patria. El 1º. de Mayo debe ser siempre, como en los momentos culminantes, una Jornada de lucha clasista que exprese con fuerza las aspiraciones y esperanzas de la clase obrera.

¡Viva la Democracia Sindical!

¡Viva Unidad Democrática de los Trabajadores!

Frente de Trabajadores de la Energía de MEXICO

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