FTE 
MEXICO
 e n e r g i a 
PERIODICO DEL FRENTE DE TRABAJADORES DE LA ENERGIA DE MEXICO
 Vol. 2, No.30         Septiembre 30 de 2002
Nacionalización Sí

Desintegrar a la industria eléctrica nacionalizada, fraccionarla en cientos de empresas privadas y destruir a las estatales, es la propuesta legislativa de Fox. Culminar la nacionalización mediante la cabal integración industrial es la propuesta del FTE, son las banderas históricas de los electricistas en lucha.

 

Aquel 1960 el Zócalo de la Ciudad de México fue colmado de electricistas. Los tres grandes sindicatos existentes a la fecha estuvieron presentes. El Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (STERM), el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y el Sindicato Nacional de Electricistas, Similares y Conexos de la República Mexicana (SNESCRM) realizaron un acto en la capital del país, con motivo del decreto presidencial de nacionalización eléctrica expedido con fecha 27 de septiembre.

Desde abril anterior se había anunciado la propuesta nacionalizadora del gobierno. A muchos no les gustó, la intelectualidad de la época no supo valorarla, los empresarios encabezados por Aníbal de Iturbide no estuvieron de acuerdo.

Los trabajadores salieron a la calle a apoyar la medida porque, la nacionalización sería concretada por el gobierno pero, esa propuesta, había sido de los trabajadores electricistas en lucha desde muchos años antes. Tan es así que, sacando las conclusiones correctas, los 35 sindicatos que formaban a la Federación Nacional de Trabajadores de la Industria y Comunicaciones Eléctricas (FNTICE) de inmediato se unificaron (8 de octubre de 1960) en el STERM. En abril de ese año se habían discutido en el auditorio del SME las implicaciones de la nacionalización y se avanzaba hacia la unidad de todos los electricistas. Hoy, ese pendiente continúa.

No faltaron malinchistas, como los burócratas de Nacional Financiera, que propusieron traer a técnicos extranjeros para que hicieran funcionar a la industria pues preveían que los mexicanos no podríamos. Como una enorme ofensa fue considerada esa propuesta por los universitarios y politécnicos mexicanos.

Los propios electricistas del interior del país se dieron a la tarea de reorganizar el trabajo y sacaron adelante a la industria. No nada más, con base en las propuestas de los trabajadores se procedió a unificación de frecuencia y la interconexión del sistema eléctrico nacional, en el contexto de la lucha por la integración de la industria eléctrica nacionalizada, habiendo avanzado considerablemente aún cuando miles de trabajadores perdimos el trabajo. Hoy, esa tarea está interrumpida.

En el sector se han producido las luchas más importantes de la clase obrera mexicana. Bajo las banderas del SME hemos marchado los proletarios mexicanos. De enorme transcendencia para el movimiento obrero fueron las aportaciones programáticas del STERM y de la Tendencia Democrática del SUTERM. Miles fuimos reprimidos política y militarmente en todo el país. No obstante, se avanzó mucho hacia la unidad sindical. Hoy, el proceso está interrumpido.

Se terminó el período para la liquidación de las empresas extranjeras pero no ha concluido la integración industrial. A partir de 1992, existe un proceso de desnacionalización eléctrica que se ha acelerado en los últimos años.

La privatización propuesta, primero por Zedillo (PRI) y, ahora por Fox (PAN), se caracteriza por desintegrar a la industria eléctrica nacionalizada, fraccionarla en cientos de empresas y destruir a las empresas estatales.

Para el foxismo, la industria eléctrica nacionalizada es un concepto de empresa no de industria. Para Fox, la industria nacionalizada es solamente CFE y LFC, lo demás no, por eso lo privatiza. A eso se ha dado margen, en la medida en que se mantiene interrumpida la cabal integración industrial. Eso significa, sencillamente, que ¡La nacionalización no ha culminado!

Con la privatización furtiva en marcha, el sindicalismo en el sector está en degeneración. El SUTERM ha preferido firmar los nuevos contratos con las empresas privadas que avanzar hacia la conclusión de la contratación colectiva de trabajo única. El charrismo genuflexo sigue boicoteando la integración y apoya la privatización. En el SME tradicionalmente se elude, absurdamente, la discusión de estos temas. Se está de acuerdo en todo pero, para después. Ese después es tan general que podría ser nunca.

Ahora en el 2002, y desde 1999, el SME encabeza la movilización contra la privatización eléctrica en México. El sindicato hace honor a su gloria y estamos a su lado. Mejor sería si se abriera la discusión, colectiva y organizada, sobre los asuntos de fondo de nuestro movimiento. La integración industrial es necesaria, incluso vital, para la Nación y los trabajadores.

Este 27 de septiembre ocurre en medio de la ofensiva más severa contra la industria eléctrica nacionalizada. Otra vez se llenó el Zócalo de electricistas, ésta vez principalmente del SME, y se reafirmó la lucha contra la privatización.

¡La Reforma foxista No pasará!


 C O N T A C T O 

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