Volumen 14, Número 285, mayo 10 de 2014
 


México: fábrica de pobres



Tan solo de 1987 a la fecha, el poder adquisitivo del salario cayó en 78 por ciento. Hoy hay que laborar 22 horas para comprar una Canasta básica recomendada. Ha aumentado el salario nominal pero el salario real ha bajado. Lo que se puede comprar es cada vez menos. El salario mínimo es de $67.29 diarios, el de la canasta básica $184.96 pesos. El déficit de empleos asciende a 34 millones de plazas. 26 millones de mexicanos están ocupados en la informalidad. 8 millones están desocupados, muchos de ellos jóvenes y con estudios superiores (FTE).


México SA

México, gran fábrica de pobres.
Poder adquisitivo devastado.
Favor de esperar hasta 2061.

Por C. Fernández-Vega
Artículo tomado de La Jornada, 30 abril 2014.


En la víspera del Día del Trabajo llega una noticia espeluznante: en México, la fábrica de pobres”, el poder adquisitivo del salario cayó alrededor de 4 por ciento sólo en el primer año del “nuevo” gobierno, y de 1987 a la fecha acumula una pérdida cercana a 78 por ciento, de tal suerte que el grueso de las familias mexicanas “hoy ven en sus mesas la tercera parte de lo que lograron tener 27 años atrás”.

El Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM adelantó a este espacio su más reciente reporte de investigación (“México: fábrica de pobres; cae 77.79 por ciento el poder adquisitivo”), en el que advierte que “la carestía también se refleja en el tiempo de trabajo que se requiere para adquirir una Canasta Alimenticia Recomendable (CAR), pues el 16 de diciembre de 1987 un trabajador tenía que laborar sólo cuatro horas con 57 minutos por día para poder comprarla completa, mientras 27 años después el mismo trabajador (al 12 de abril del 2014) requirió trabajar 22 horas (medido en ingreso) para adquirirla, lo que representa un incremento de 400 por ciento en el periodo”.

Además, hoy el déficit de empleo formal en México “asciende a 34 millones de plazas. Por ello, 26 millones de mexicanos y mexicanas de la población económicamente activa se ven obligados a ocuparse en la informalidad, donde no hay seguridad laboral ni horarios establecidos, y ni siquiera se tiene garantizado el pago. Ocho millones más deambulan por las calles y navegan horas en Internet en busca de un trabajo que nunca encuentran. En México la educación formal dejó de ser garantía para la movilidad social: millones de estos desempleados son jóvenes con formación técnica y/o universitaria, muchos de ellos no tienen cupo en la economía formal”.

Tan sólo en el sexenio pasado, el del autodenominado “presidente del empleo”, 3 millones 411 mil personas engrosaron las filas de la informalidad y otros 2 millones 137 mil fueron a la desocupación abierta. “En el actual sexenio ninguna mejora en este rubro se advierte en los primeros meses. El señuelo de la generación de empleos con que políticos y empresarios justificaron la reciente reforma a la Ley Federal del Trabajo resultó una quimera. Lo que sí se confirmó, ahora por ley, fue la reducción de las responsabilidades patronales y del Estado para con los trabajadores”. De 2007 a 2013 la población económicamente activa ocupada se incrementó 10 por ciento, mientras la desocupada registró un crecimiento de 48.65 por ciento, de tal suerte que el aumento de la segunda es casi cinco veces superior con respecto a la primera.

El CAM subraya que a lo largo de los seis gobiernos neoliberales el nivel de vida de los trabajadores mexicanos registra una caída libre, y ello se observa en dos niveles: el primero, que tiene que ver con el poder adquisitivo, analizando el comportamiento del salario mínimo nominal diario. “Observamos que en 1987 el salario mínimo diario era de 6.47 pesos, 27 años después, en 2014, es de 67.29 pesos (zona geográfica A). En ese periodo el salario registró un crecimiento nominal de 940.03 por ciento (60.82 pesos)”.

El segundo, explica, es el nivel de consumo de los trabajadores: aunque hoy un trabajador reciba más dinero en efectivo, cada vez podrá comprar menos. “Esto se explica por la política impuesta por el gobierno mexicano, al contener y regular el salario con los famosos topes no mayores a 4 por ciento anual (promedio). El aparente incremento de año con año no corresponde con el aumento observado en los precios de los alimentos que una familia mexicana requiere para un desarrollo saludable, pues el crecimiento en los precios de la CAR resulta superior al aumento anual al salario mínimo”.

En este contexto, el precio por día de la CAR era de 3.95 pesos en 1987; al 12 de abril de 2014 esa misma canasta registró un precio promedio de 184.96 pesos. Así, mientras el salario mínimo se incrementó 940 por ciento en el periodo, el precio de la Canasta Alimenticia Recomendable lo hizo en 4 mil 582 por ciento. Al cierre de 2013, detalla el CAM, “los trabajadores que no lograron comprar los alimentos que integran la CAR por ser insuficiente su ingreso sumaron 10 millones 350 mil, cuyas percepciones no rebasaron los dos salarios mínimos diarios”. Aquellos con un ingreso equivalente a tres salarios mínimos pueden comprar la CAR íntegramente, pero sólo les sobrarían 16.91 pesos para atender todo lo demás (salud, vivienda, educación, etcétera).

El precio promedio de la CAR para el 12 de abril de 2014 fue de 184.96 pesos. Ahora bien, si queremos saber dónde es más caro adquirir la canasta de acuerdo a los puntos de venta donde se levantó el cuestionario de precios, se registra lo siguiente: en mercados y locales el promedio se elevó a 186.35 pesos; en tianguis y locales aledaños, 172.44; en supermercados, 195.30 pesos. Tales diferencias repercuten en el ingreso de los trabajadores. Por ejemplo, la diferencia entre el precio de la CAR en el supermercado y el tianguis es de 22.87 pesos por día. Al calcular esta diferencia en un mes, un sobreprecio de 686.06 pesos mensuales, equivalentes al casi 35 por ciento de un salario mínimo.

Así, explica el CAM, en esos 27 años el poder adquisitivo del salario mínimo se traduce en lo siguiente: en 1987, con un mini ingreso se adquirían cerca de 19 litros de leche, y ahora menos de cinco; compraba 51 kilogramos de tortilla, y a estas alturas apenas seis; 256 piezas de pan blanco contra 38; 12 kilogramos de frijol contra 3.3; 8.6 kilogramos de huevo contra 2.4, y así por el estilo.

El CAM puntualiza que si se mantiene la política salarial de los últimos 32 años (y todo indica que así será), con un incremento anual de 4 por ciento “se necesitarían 47 años para que un trabajador de salario mínimo pudiera comprar una CAR completa, suponiendo que los precios de los alimentos nunca aumentaran en el mismo periodo”.


Twitter: @cafe-vega
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Ref: 2014, elektron 14 (163) 1-2, 8 mayo 2014, FTE de México.







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