Volumen 13, Número 271, noviembre 9 de 2013
 


WSJ: Se compartirá producción petrolera



Hay acuerdos “avanzados” entre el gobierno de Peña Nieto y el PAN para que la reforma energética incluya contratos de producción compartida, publicó el diario norteamericano. Las transnacionales podrían explorar y producir petróleo y gas por su cuenta. Los funcionarios, mentirosos y cínicos, dicen que no se trata de ninguna privatización. Sin embargo, a espaldas de la nación, confabulan la traición.



El Pemex de Peña y Lozoya


El 6 de noviembre de 2013, The Wall Street Journal publicó que el gobierno de Peña y cúpulas del Partido Acción Nacional (PAN) están en negociaciones avanzadas para incorporar en la reforma energética la posibilidad de que compañías privadas ‘‘compartan” la producción petrolera.

Esta denuncia corrobora lo señalado oportunamente por el FTE de México.


Lozoya responde a WSJ

El diseño final de los contratos propuestos por el gobierno de Enrique Peña Nieto para permitir la participación de empresas privadas en la industria petrolera está en manos del Congreso, afirmó Emilio Lozoya Austin, director general de Petróleos Mexicanos (Pemex) (González R., en La Jornada, p.3, 7 noviembre 2013).

Hasta ahora, el gobierno federal y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que tiene mayoría simple en el Congreso, defienden que la reforma energética sólo busca que las empresas privadas asuman parte del riesgo que ahora corre Pemex en la exploración y explotación del petróleo a cambio de recibir una parte de las ganancias derivadas de la venta del crudo.

Mentiroso contumaz

Ya son múltiples las evidencias sobre las mentiras de Lozoya, Videgaray, Peña Nieto y otros funcionarios del gobierno. Carentes de argumentos, pretenden desnacionalizar a las industrias eléctrica y petrolera con simples y reiteradas mentiras.

Pero, múltiples son también los hechos que evidencian al gobierno como tramposo y cínico para entregar el patrimonio energético de la nación al capital transnacional. Los cabilderos de las corporaciones están muy activos pero son los propios medios del imperialismo los que han hecho las denuncias. Esta vez lo hizo el diario norteamericano The Wall Street Journal.

¿Qué contestó Lozoya? Otra vez mentiras. Dijo que el diseño final de los contratos mediante los cuales se privatizaría a la industria petrolera “está en manos del Congreso”. ¡Falso!

Lo dicho por Lozoya carece de veracidad y escrúpulos. En el Congreso no existe NINGUNA propuesta al respecto porque, FORMNALMENTE, Peña Nieto no la ha presentado. Sería a través de una iniciativa de reformas a la legislación secundaria, especialmente, a la Ley reglamentaria del artículo 27 en el ramo del petróleo pero, al momento, el gobierno NO ha presentado NADA.

¿Qué quiere decir, entonces, Lozoya? Que las negociaciones turbias con el PAN son reales, según denunció el WSJ. Los legisladores del PAN y el propio Beltrones (PRI) seguramente saben lo que dice el WSJ pero, NINGUNO representa al Congreso.

El hecho es muy grave pero previsible. En el Congreso NO decidirán los diputados sino las transnacionales. Allí, serán las corporaciones los que decidan el diseño y los modelos de contratos. Sabido es que las transnacionales quieren contratos de producción compartida para buscar, explotar, contabilizar y registrar a su nombre las reservas de hidrocarburos.

La información del WSJ corrobora lo anterior. Lozoya es un pobre individuo, mentiroso contumaz, quien ni siquiera sabe cómo serán esos contratos. Peña Nieto tampoco sabe, ni Beltrones. Al momento, solo lo saben las transnacionales que, en su oportunidad, redactarán la legislación petrolera secundaria. Peña y demás mafia modificarán regresivamente a la Constitución, lo demás lo harán las transnacionales. Esa es la consecuencia inmediata de la traición.

Privatización es desnacionalización

‘‘La privatización no se va a dar, esa es una mentira’’, aseguró Lozoya, al participar en la sesión plenaria del consejo nacional del Grupo Financiero Banorte Ixe, que reunió a consejeros regionales de la institución.

The Wall Street Journal publicó que ‘‘altos representantes del gobierno y miembros importantes del PAN se encuentran en negociaciones avanzadas para sellar un acuerdo que permitiría al Estado mexicano compartir la producción petrolera, así como conceder contratos de licencia diseñados para acceder a depósitos de gas de esquisto y crudo en aguas profundas, según tres personas que participan en las conversaciones, si bien advirtieron que sigue habiendo obstáculos en el camino’’.

Enemigo de Pemex

El economista egresado del ITAM funge como director de Pemex pero es su propio enemigo. Además de inepto es un mentiroso. De la industria petrolera no sabe nada, jamás ha trabajado. Pero, de política energética tampoco sabe, todo lo que hace es repetir el discurso propuesto por los asesores gringos de Peñita.

¿Que no habrá privatización, que es una mentira? A estas alturas ese rollo no se sostiene. ¿Cómo no va a ser privatización, si se entregarán a las transnacionales las funciones estratégicas de todo el proceso de trabajo petrolero, si estas las harán las corporaciones con infraestructura industrial de su absoluta propiedad privada, si se apropiarán de las reservas de hidrocarburos, ganancias y renta petrolera?

La privatización que propone el gobierno no es convencional. Primero, se hará a nivel de reformas constitucionales regresivas que anularán la expropiación petrolera de 1938. Eso se hará mediante el cambio en el régimen de propiedad, el cual, de ser nacional se volverá privado, como antes de 1938. Segundo, la planta industrial actual (envejecida) no será transferida, de esa se encargará Pemex, pero la nueva infraestructura será totalmente privada, incluyendo la propiedad de los recursos naturales energéticos.

En tales condiciones, la privatización existe y es real, si bien no convencional. En el presente caso se trata de la DESNACIONALIZACION de la industria petrolera mexicana.

Eso es lo que propone Peña Nieto al reformar los artículos 27 y 28 constitucionales. Si se atreven a decir que eso no es privatización, no lo hacen solo por ineptos sino por mentirosos, pretenden engañar a la nación apropiándose de lo que no es suyo.

Lozoya no sabe responder a las denuncias de The WSJ porque no puede. Entonces, recurre a las sobadas mentiras. El rotativo norteamericano denunció que las negociaciones “avanzadas” para imponer los contratos de producción compartida, mismos que Peña niega y que ni siquiera se atrevió a presentar el 12 de agosto anterior pero que subyacen a la propuesta entreguista.

Defensor del entreguismo

La característica más importante de la propuesta energética de Peña Nieto es que el Estado va a seguir manteniendo la propiedad de las reservas petroleras y de Pemex, dijo Lozoya Austin en un panel que fue moderado por José Córdoba Montoya, quien fue titular de la Oficina de la Presidencia durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994).

El proyecto de reforma a los artículos 27 y 28 de la Constitución, presentado al Senado en agosto, ‘‘permite a Pemex compartir el riesgo con compañías privadas, aumentar la producción y evitar intermediarios’’, aseguró Lozoya. La propuesta, abundó, busca que la paraestatal tenga “socios alineados con el riesgo que Pemex está tomando y para compartir el riesgo estamos promoviendo contratos y vamos a ver qué aprueba el Congreso en las próximas semanas’’.

Sin embargo, acotó, cualquier compañía que participe en la industria ‘‘requiere certeza legal y esto es algo que el Congreso debe tomar en cuenta’’.

Los hidrocarburos NO son del Estado

Otra vez, Lozoya repitió que “el Estado va a seguir manteniendo la propiedad de las reservas petroleras”. Otra vez reiteramos que el Estado NO tiene la propiedad de tales reservas, las cuales NO son del Estado sino de la NACION, que no es lo mismo.

Bajo la falsedad de la argumentación de Peña y Lozoya, el Estado y gobierno en turno pretenden la imposición de la reforma para traicionar a la nación.

Por lo demás, la reforma constitucional NO tiene como objetivo “compartir” ningún riesgo con el capital privado ni evitar intermediarios. El objetivo es, en todo caso, ceder la propiedad de la nación a las transnacionales. Estas no serán socios de Pemex, serán simplemente los nuevos dueños.

La “certeza jurídica” de que habla Lozoya es la legalización del robo, nada más.

Falsedades de Videgaray

La nota del Journal mencionó que el plan que negocian el gobierno y el PAN es tener un dictamen sobre la iniciativa de reforma energética para ser votado en el Senado a finales de noviembre. El gobierno, apuntó el rotativo, espera que ambas cámaras lo voten antes de fin de año. Sin citar la publicación, Lozoya dijo que la reforma energética es una gran oportunidad para el país ‘‘y esperamos que el Congreso nos otorgue este regalo para finales de año’’.

El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien también estuvo en el foro organizado por Banorte poco después de que lo hizo el director de Pemex, dijo que de las reformas que ha propuesto el presidente Peña Nieto, la energética es la que tiene la mayor ‘‘capacidad transformadora’’ de la economía mexicana.

‘‘Lo que ha propuesto el Presidente al Senado es que el Estado mantenga la propiedad de los hidrocarburos y el control del sistema eléctrico nacional, pero que se permitan nuevas modalidades de participación, particularmente asignando más riesgo al sector privado a través de contratos’’, expuso Videgaray.

La renta petrolera, las reservas y Pemex como empresa, insistió, seguirán como propiedad de la nación al ciento por ciento, ‘‘pero esto no implica que no podamos tener una visión moderna y práctica de nuestro sector de hidrocarburos que implique nuevas formas de asociación con el sector privado’’, apuntó.

Tramposos y cínicos

Videgaray, igual que Lozoya, se aprendieron de memoria el script y repitió que el Estado mantendrá la propiedad de los hidrocarburos. También egresado del ITAM, no conocen nada de la industria petrolera ni de la historia de México. En el caso eléctrico, ni siquiera hablan de la propiedad (de la nación) sino, simplemente, del control del “sistema eléctrico nacional” que para Peña Nieto se reduce a las líneas de transmisión y distribución eléctrica. La fragmentación es deliberada para privatizar toda la generación que también es parte del sistema eléctrico nacional.

En ambos casos, petrolero y eléctrico, el capital privado no tendrían NINGUN riesgo porque los recursos naturales no les costarían NADA y las funciones estratégicas que se les cederían serían GRATUITAMENTE. Por si fuera poco, las ganancias serán de las corporaciones.

Qué Pemex seguirá como propiedad de la nación, es parte del manejo tramposo. Ese Pemex no será tal, aunque conserve el mismo nombre, porque NO tendrá las actuales funciones que hoy tiene, de manera exclusiva. Ese Pemexcito será una empresa pública, hoy es industria nacionalizada. El cambio es radical y regresivo. Con ese rollo, quieren justificar que Pemex seguirá siendo el emblema nacional pero no será así. Hoy, Pemex representa a la industria petrolera nacionalizada y el Pemex que proponen Peña y Videgaray sería un aparato menor en vías de extinción, la mayor parte de la INDUSTRIA estaría en manos de las transnacionales a las que se entregaría todo.

Embarcados con las lutitas

‘‘Una explotación más eficiente por el tipo de yacimiento, particularmente reconociendo que son yacimientos no convencionales donde tenemos el mayor potencial; un nuevo régimen fiscal para Pemex, que implique que el gobierno mexicano trate a la paraestatal como un dueño que busca maximizar el valor de la empresa y de sus activos en el largo plazo y no simplemente como un recaudador que busca maximizar los ingresos fiscales en el próximo trimestre. Necesitamos, y lo digo como funcionario, que la Secretaría de Hacienda intervenga menos en Petróleos Mexicanos’’, declaró Videgaray Caso.

No quieren a Pemex

No, no es que no quieran intervenir en Pemex, al que no quieren es a Pemex. La paraestatal les estorba a los piratas del ITAM y, como no saben que hacer, prefieren regalarla al capital extranjero. Desde luego, ese “regalo” no será absolutamente gratuito, le representará una fortuna personal a Peñita y a Videgaray.

Por lo que hace a las lutitas, Peña y socios van por un callejón sin salida. Ese “negocio” está tronado, nadie lo quiere ni en Estados Unidos ni en Europa. Se trata de una gran falsedad porque ni están comprobadas las reservas de que hablan, son solo recursos prospectivos, es decir, no descubiertos, ni es viable la explotación desde el punto de vista técnico-económico, además de ambientalmente adversa.

Producción compartida: WSJ

The Wall Street Journal aseguró que la ‘‘nueva propuesta’’ que, según el diario, negocian el gobierno y el PAN, haría posible que Pemex pudiera utilizar contratos diferentes según el caso. Los contratos de ganancias compartidas –que son los que explícitamente propone la reforma conocida públicamente–, en que toda la producción va al Estado, podrían ser útiles para campos petroleros de bajo riesgo.

Mientras, según el Journal, los contratos de producción compartida –que no están planteados en la propuesta que se conoce– permitirían que la producción de crudo se ‘‘reparta entre las empresas y el Estado’’ (y) podrían usarse para los campos de mayor riesgo.

‘‘Los negociadores también están esbozando un tercer tipo de contrato de licencia para los campos en aguas ultraprofundas y gas de esquisto (o shale o pizarra, que se extrae del subsuelo mediante explosiones), en los que la empresa privada controlaría el petróleo tras pagar regalías e impuestos’’.

Tampoco esta tercera posibilidad está planteada en la iniciativa de reforma energética que se conoce.

Traición a la nación

Es indignante que el destino del patrimonio energético de la nación se discuta en el extranjero, mientras aquí se niega. La traición está próxima. Las transnacionales están muy activas, no así el pueblo de México, atrapado entre la apatía y la izquierda electorera.


Ref: 2013, elektron 13 (402) 1-5, 7 noviembre 2013, FTE de México.




No es nada más la privatización de Pemex sino la DESNACIONALIZACION de la industria petrolera nacionalizada


La participación privada significa la apropiación de las funciones estratégicas, las reservas de hidrocarburos, las ganancias y la renta petrolera







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