Volumen 13, Número 268, octubre 17 de 2013
 


Graco Ramírez, privatizador confeso



Al foro del PRI-PAN en el Senado acudió el “izquierdista” Graco Ramírez, gobernador de Morelos. Por supuesto, apoyó la reforma privatizadora de Peña Nieto. Pidió reformar a la Constitución para “dejar de lado prejuicios”. Esa “izquierda” apoya la entrega de los energéticos a las transnacionales. ¿De qué izquierda se trata? De una falsa, impostora y corrupta izquierda.


Graco apoya a Peña

Los gobernadores priístas Egidio Torre Cantú, de Tamaulipas, y Fernando Ortega Barnés, de Campeche –ambos de estados petroleros– destacaron en el Senado que la propuesta del Ejecutivo es “necesaria” y brindará al país un marco constitucional que responda a los retos que enfrenta el país en materia energética (Ballinas V., Becerril A., en La Jornada, p.10, 10 octubre 2013).

Al participar en el sexto foro sobre la reforma energética convocado por la Comisión de Energía, Ortega Barnés se pronunció por hacer justicia a los estados petroleros, por sus niveles de producción de hidrocarburos y los impactos sociales y ambientales que genera la industria. Consideró que una vez consumada, la reforma debe reflejarse en un nuevo régimen fiscal que transparente y dé certidumbre a las asignaciones específicas de los recursos.

El gobernador de Morelos, Graco Ramírez Garrido, se pronunció en favor de que se modifique el artículo 27 constitucional, como propone la iniciativa de Peña Nieto. Dijo que “se deben dejar de lado los prejuicios de no dejar participar a la iniciativa privada en la construcción de gasoductos en el país, en la región centro, y para desarrollar la región sur-sureste”, pero rechazó la reforma al artículo 28 constitucional.

Graco miente y manipula

Graco es un grillo viejo y manipula hasta el lenguaje. Apoya a Peña Nieto y pide que se reforme el artículo 27 constitucional pero rechaza la reforma al 28 constitucional. ¿Cómo está eso?

Según Graco, debe permitirse la participación del capital privado en la construcción de gasoductos en el país y se refirió al la región centro, seguramente pensando en el caso Huexca.

Graco es un privatizador compulsivo pero no sabe ni lo que apoya. La reforma constitucional de Peña Nieto, en un solo decreto, incluye a los artículos 27 y 28 constitucionales. No es uno u otro sino ambos. Graco tiene una enorme antigüedad como legislador y sabe bien que la maniobra está hecha para imponer, en una sola votación, la aprobación de tal reforma regresiva.

Pero aún cuando solo fuera reformado solo el artículo 27, la posición de Graco es lastimosa. Obviamente, Peña no propone su reforma para permitir la participación privada en la construcción de gasoductos, eso ya ocurre actualmente. No, Peña quiere la privatización de la exploración y producción de hidrocarburos (petróleo y gas), refinación de petróleo, procesamiento de gas, y toda la industria petroquímica, además de la generación y comercialización eléctrica. Para lograrlo es que quiere la reforma regresiva al artículo 28 constitucional.

Graco, entonces, fue al Senado en calidad de “besamanos” para quedar bien con Peñita. No se podía esperar nada diferente. Graco es un privatizador confeso, siempre lo ha sido. Para empezar, ¿qué fue a hacer a un foro que ni siquiera su partido (el PRD) apoya?

Zalamero y corrupto

Graco fue al foro del PRI para arrodillarse y, al mismo tiempo, a provocar.

Mientras en el mismo edificio se oían voces contra la reforma en el foro organizado por el PRD, Graco Ramírez repitió el argumento de Peña Nieto de que la reforma del general Lázaro Cárdenas permitió desde un inicio la participación de empresas privadas en el desarrollo de la industria petrolera, “y no porque quiera utilizar a Cárdenas como recurso tramposo”, expuso, sino porque “pienso que la reforma de 1960 que prohibió los contratos se dio en un contexto de abusos”.

Precisamente, lo que hacen Peña y Graco es utilizar recursos tramposos. La inspiración de la desnacionalización energética no es Lázaro Cárdenas sino el ITAM-WWC. Los contratos de la época, a que hacen referencia, no tienen nada que ver con la privatización explícita de las industrias petrolera y eléctrica, representadas por Pemex y CFE.

Desde luego, ni a Peña ni a Graco se les puede pedir que respeten una historia que desconocen. Tampoco se les puede pedir honestidad, jamás la han tenido.

No tiene remedio

La reciente exhibición de Graco no es novedad. En 2007, siendo secretario de la comisión de energía del Senado promovió junto con Francisco Labastida y Manlio Fabio Beltrones, ambos del PRI, la contra-reforma energética de Calderón. Luego, en 2008, cuando se dio la discusión formal avaló todas las reformas que generalizaron la privatización energética furtiva a todas las fuentes, renovables y no renovables, de energía.

Graco es del grupo de “Los chuchos” y promotor de la “izquierda responsable”. ¿Cuál es ésa? Una izquierda de nombre, sumisa al poder del Estado y gobierno en turno, a cambio de prebendas. En pocas palabras, una “izquierda” corrupta.

Lo que decimos tampoco es nuevo. Durante la anterior campaña presidencial, en 2012, coincidente con la estatal en Morelos, en un mitin realizado en Yautepec los asistentes abuchearon a Graco. ¡Pido respeto! interrumpió autoritario López Obrador. ¿Respeto para ese bribón?

Ahora, Graco asistió al foro del PRI-AN para apoyar la reforma privatizadora de Peña Nieto y el “izquierdista” se reveló más privatizador que los privatizadores.

La nación asiste a un deprimente espectáculo de reality show. Dice la excrecencia: ¡Que pase el desgraciado! Y entra Graco para confesar su fe supersticiosa en la privatización. Al foro del PRD, en cambio, asisten priístas de relleno que también confiesan lo mismo. ¿A cuál irle? A ninguno, ambos foros son parte de lo mismo, para engañar corruptamente a los demás. Queda explícito que TODOS los legisladores han sido sometidos a un intenso cabildeo de las transnacionales. ¿Habrá alguien que resista el cañonazo de a 50 mil dólares? Si lo hay que se desmarque públicamente.


Ref: 2013, elektron 13 (358) 1-2, 13 octubre 2013, FTE de México.







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