Volumen 13, Número 255, julio 15 de 2013
 


AMLO: oposición oficial pero light a la reforma energética



Las declaraciones de Andrés M. López Obrador suenan más o menos correctas pero son muy generales. En las Cámaras no hay ninguna posibilidad de impedir el atraco del gobierno. En las calles sí, AMLO tiene una importante base social para movilizar. ¿Lo hará o repetirá al 2008 para solo administrar al descontento? Por lo pronto, su política energética es contradictoria.


Discurso muy general

Andrés Manuel López Obrador (AMLO) es, tal vez, el político mexicano con mayores posibilidades de movilizar a la sociedad en contra de la reforma energética de Peña Nieto que privatizaría a Pemex y terminaría de destruir a la CFE. La pregunta es: ¿Lo hará? o todo quedará en declaraciones. Hasta ahora su participación en la discusión nacional ha sido muy limitada.

Si el gobierno de Enrique Peña Nieto entrega Petróleos Mexicanos (Pemex) a la iniciativa privada atentará contra la estabilidad política y la paz social de México, advirtió Andrés Manuel López Obrador (García C., en La Jornada, p.13, 21 junio 2013).

“Peña Nieto se dedica a viajar y vender lo que no es de él, porque el petróleo no es del gobierno, ni siquiera del Estado, es de la nación y del pueblo. No se puede ofrecer como si fuese una mercancía”, afirmó quien fue candidato presidencial de la izquierda.

¡Humm! Ese discurso es muy general. El petróleo y sus derivados sí son mercancías. Sería mejor decir que no deben exportarse como materias primas crudas sino procesadas. En la comercialización es que circulan las mercancías y se obtienen los ingresos. Lo cierto es que los hidrocarburos no son de Peña, “ni siquiera del Estado” sino de la nación, como ha dicho el FTE. ¡Correcto!

Aproximaciones cualitativas

Al referirse a las declaraciones de Peña Nieto en Reino Unido, quien le dijo al Financial Times que “no se trata de privatizar (Pemex), el Estado seguirá siendo propietario de los hidrocarburos, dueño del petróleo, pero necesitamos ampliar su capacidad”, López Obrador señaló que es un engaño el discurso de que sólo se busca modernizar la paraestatal, porque el fondo es que se quieren robar las ganancias que deja la venta del hidrocarburo. Invitó al gobierno federal a limpiar la corrupción en la empresa, que es de todos los mexicanos, para que sea productiva.

Explicó que por la corrupción y el influyentismo le cuesta al Estado 10 dólares la extracción de un barril de crudo, pero aun así se vende en cien dólares y hay una ganancia de 90 dólares para financiar el desarrollo de la nación.

“Esos 90 dólares por barril significan un ingreso al año de 100 mil millones de dólares: esto es lo que ellos quieren y por eso le andan dando la vuelta hablando de que deben haber contratos incentivados, contratos de riesgo, pero lo que buscan es quedarse con la renta petrolera”, acusó el dirigente del Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Bueno, cualitativamente lo señalado es correcto pero los números son imprecisos. En 2012, Pemex reportó el costo de extracción en 6.12 dólares por barril. El volumen de exportaciones de petróleo crudo ese año fueron de 1 millón 256 mil barriles diarios y Pemex obtuvo por ese concepto 186.1 mil millones de pesos (47 mil 509 millones de dólares) a un precio promedio de la mezcla mexicana de exportación de 101.86 USD/b y una cotización de 13.01 pesos por dólar.

AMLO dijo que las empresas extranjeras no están conformes con el 10 por ciento de las ganancias de Pemex, ahora quieren 60 y dejarle a los mexicanos sólo 40 por ciento.

No conocemos las fuentes de AMLO, sería bueno que las diera a conocer. ¿AMLO debe ser preciso? Desde luego, su nivel político-electoral lo supondría. Además, dice que tiene asesores “expertos”.

Con la privatización de Pemex, la Federación perderá su principal fuente de ingresos para financiar la salud y el desarrollo del país, y el hueco presupuestal se pretende cubrir con el incremento del impuesto al valor agregado (IVA), sostuvo López Obrador.

Sí, tiene razón pero, ¿cómo se revierte esa situación? ¿Dejando que los contratos que critica sigan, como lo dijo durante su campaña presidencial? ¿Aceptando que la privatización eléctrica furtiva siga como si nada hubiese pasado? Eso es contradictorio. AMLO dice oponerse “aceptando” la privatización furtiva.

Durante su participación en la toma de protesta del comité municipal de Morena en Acámbaro, anunció que se convocará al pueblo a impedir que Peña Nieto entregue Pemex a los inversionistas nacionales e internacionales, porque la venta del crudo es lo que permite que exista estabilidad social y política.

Qué bien que convoque a la protesta. ¿Será organizada a nivel nacional y con dinámica propia o se volverá a limitar a los monólogos en el Zócalo llamados “asamblea informativa”? Lo más importante son las propuestas de política energética. Estas siguen faltando.


Ref: FTE 2013, elektron 13 (186) 1-2, 6 julio 2013.


La discusión sobre la reforma energética de Peña Nieto no es solamente de colores sino de propuestas alternativas y lucha social





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