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Volumen 8, Número 105, junio 15 de 2008 www.wftucentral.org
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Turbia alianza de Gordillo y Romero Deschamps




Elba Esther Gordillo y Carlos Romero Deschamps, charros del SNTE y del STPRM, anunciaron una alianza con propósitos turbios. Se trata de unir fuerzas entre mafias para seguir agraviando a los trabajadores. Ofrecen al gobierno “un nuevo modelo de relaciones laborales”, es decir, la aceptación de la reforma laboral neoliberal. La propuesta no implica ningún “nuevo sindicalismo”, como declaran, sino el reforzamiento de las peores prácticas, criminales y corruptas, del charrismo sindical.



Unen fuerzas contra los trabajadores

Desde el sexenio pasado, el gobierno federal ha venido promoviendo la reforma regresiva a la Ley Federal del Trabajo (LFT). Con el nuevo gobierno de la ultraderecha, la ofensiva se ha profundizado. No obstante las protestas, principalmente de los maestros democráticos de la CNTE, el gobierno insiste en imponer la nueva Ley del ISSSTE que privatiza la seguridad social. Aún con la mayoría de mexicanos (as) en contra, también se insiste en imponer la reforma energética privatizadora de Pemex. Aprovechando el viaje, se prepara ya el golpe en materia laboral.

La “alianza charra” entre Gordillo y Deschamps va dirigida contra todos los trabajadores mexicanos. Ambos llevan años en la representación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM). Pero ni Gordillo ni Deschamps fueron electos por los trabajadores, están al frente porque el gobierno los impuso y se sostienen con base en la antidemocracia, la corrupción y la violencia.

Ahora, se aprestan a “hacerle el favor” al gobierno para seguir usurpando a los dos sindicatos.
En el desplegado publicado el 30 de mayo, los más connotados “charros sindicales” le “ofrecen al país (sic) y al gobierno federal” “un nuevo modelo de relaciones laborales (sic)”.

¿Qué tiene de “nuevo” ese modelo laboral?

Lo que Gordillo y Deschamps “ofrecen” al gobierno es la sumisión, la violencia contra los trabajadores y la entrega de las conquistas laborales. Eso es lo que han hecho siempre.

En el manifiesto publicado, intitulado “Por una nueva política laboral en México”, los firmantes convocan (sic) a otras organizaciones, expertos y agrupaciones civiles a iniciar “una amplia reflexión nacional sobre el presente y el futuro del movimiento laboral”. De allí surgirá un “programa de acción inmediata” (sic) y una “estrategia de movilización” (sic) para influir en la creación de un nuevo modelo de relaciones laborales y un nuevo modelo de país.

Entre las pretensiones está el “fortalecimiento de la autonomía sindical, la revisión del artículo 123 y la “transparencia y rendición de cuentas en cada organización de trabajadores”.

Estas propuestas suponen el “fortalecimiento” de sus feudos, como si los sindicatos fueran de su propiedad privada y, creyéndolo así, quieren “fortalecerlos” como sucios negocios. La “autonomía sindical”, en el concepto de los charros, significa el derecho de impunidad para seguir usurpando a los sindicatos y agrediendo cotidianamente a los trabajadores en su papel de agentes del capital. Por eso, de entrada, se muestran dispuestos a reformar la LFT.

No nada más, se proponen “revisar” el Artículo 123 Constitucional, anunciando una reforma regresiva mayor. Respecto a la “transparencia y rendición de cuenteas” se trata de vulgar demagogia. Ni Gordillo ni Deschamps han rendido cuentas jamás, los recursos económicos e infraestructura de los sindicatos que usurpan siempre se han manejado corruptamente. Si rindieran cuentas, hace tiempo que los trabajadores los hubieran echado a patadas.

En suma, el “nuevo modelo” que proponen Gordillo y Deschamps consiste en apoyar la reforma laboral neoliberal a cambio de que “sus negocios”, el sindicalismo charro, no sean tocados.

Sindicalismo supuestamente apolítico

Los charros del SNTE y STPRM también anuncian más represión y violencia contra los trabajadores. Políticamente ofertan al gobierno el reforzamiento de los mecanismos de control, actualmente férreos.

Publicaron que se proponen “Desvincular la práctica sindical de las organizaciones partidistas, garantizando la libertad de militancia y participación políticas de los trabajadores. Los sindicatos no deben ser arena de lucha partidista”. Es decir, proponen que los trabajadores sigan al margen de la política. Esa fórmula es la misma que diseñó el imperialismo hace más de siete décadas y que, en México, le ha resultado exitosa al charrismo sindical. Toda protesta la descalifican inmediatamente adjudicándola a los partidos políticos (de “izquierda”) que están prácticamente ausentes del movimiento sindical. Los charros hablan de “garantizar” la libertad de militancia y participación política, siempre y cuando se limiten a ser simples apoyadores de la política y partidos en los cuales militan los charros.

Gordillo apoya esa ”militancia” solamente para sus allegados a los que hace legisladores o funcionarios públicos siempre y cuando se trate de su partido (actualmente el Partido Nueva Alianza). Lo mismo ocurre con Romero Deschamps, beneficiario del PemexGate I y II.

Otros charritos apoyadores

Entre los demás firmantes del desplegado de prensa están Joel López Mayrén de la Confederación Obrera Revolucionaria (COR), aliado de Gordillo. También están los charritos de la Federación Democrática de Sindicatos de Servidores Públicos (FEDSSP), creada en 2004 como resultado del enfrentamiento entre Elba Esther Gordillo y Joel Ayala, charro de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE).

Asimismo, están los sindicatos de Comunicaciones y Transportes, del Metro, del sindicato del INEGI y algunos del Sindicato de Trabajadores del Gobierno del Distrito Federal, cuyos charritos se caracterizan por una posición enfermiza anti-López Obrador.

Se trata de una coalición charra y antiobrera que se hace presente para obstaculizar la reforma energética, pudiendo enfrentar a los opositores, así como para impulsar la reforma antilaboral.

“Unificación” ¿con quien sea y como sea?

Francisco Farina, quien funge como vocero (sic) del Frente Sindical Mexicano (FSM), que encabeza el propio SME, habló de una “gran alianza que beneficie a los trabajadores, y si es necesario que sea con el diablo, quién sabe, habría que estar en disposición de analizarlo”. ¿A qué diablo se refiere? ¿Existe alguno dispuesto a sumarse a la lucha de los trabajadores? ¿Acaso la CIOSL-ORIT?.

Francisco Hernández Juárez, eterno charro del sindicato de telefonistas y uno de los presidentes colegiados de la UNT, dijo que “hay que buscar por todos los canales la unificación del sindicalismo, independientemente de la filiación partidista o posición ideológica de los líderes. En las actuales circunstancias no podemos regatear”. Agregó que “la convocatoria me parece bien”. ¿Cómo no le va a parecer bien si la “alianza” corresponde a sus propias prácticas antidemocráticas y corruptas. La “unificación” de que habla es simple demagogia.

Otro de los firmantes es Juan S. Millán, exgobernador de Sinaloa, líder de la Federación de Trabajadores de Sinaloa y por décadas miembro del comité ejecutivo de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), cúpula del charrismo sindical. Esta vez, el actual vocero de la CTM descalificó a su excompañero al informar que la Federación local que preside Millán “no tiene toma de nota”, es decir, no está reconocida por el gobierno ni por la CTM. Millán pretende teorizar la “alianza” pero los objetivos del charrismo sindical son contrarios al interés de los trabajadores.

Basura del sindicalismo

La CNTE, por su parte, calificó a la “alianza” de “delictuosa” indicando que tanto Gordillo y Deschamps se han dedicado a hacer de la política un “buen negocio, y su sobrevivencia depende de su capacidad de llegar a acuerdos con los presidentes en turno”, sea del PRI o del PAN. Los maestros democráticos fueron severos y claros al señalar que “Elba Esther se dedica a recoger la basura del sindicalismo mexicano, porque sólo se puede reunir con los más corruptos, en una lógica evidente, asociarse para impulsar todas las reformas que atenten contra los derechos de los trabajadores”.

Los maestros agregaron que se trata de una “alianza política para proteger sus feudos y garantizar su permanencia en ellos, por lo que también están en juego los acuerdos políticos y las candidaturas de personajes como Enrique Peña Nieto, gobernador mexiquense, con quien se han comprometido apoyar su aventura presidencial”.

¡Abajo el charrismo sindical!

Para el FTE de México, la alianza Gordillo-Deschamps es parte de la ofensiva neoliberal contra los trabajadores mexicanos. Es una sucia alianza, al margen de sus propios representados. En el caso del sindicato petrolero, los trabajadores están “secuestrados” en su propia organización sindical, los carceleros son los charros sindicales apoyados por la empresa, el Estado y gobierno en turno. Ahora, el Estado está moviendo a sus piezas. Gordillo y Deschamps apoyan las reformas energética y laboral, son socios del gobierno usurpador.

No extrañaría que pronto anuncien una nueva central que se sume a las casi cuatro docenas de inútiles centrales y centralistas que actualmente existen. No obstante, la nueva alianza no cuenta con el apoyo de las bases. Ni siquiera cuenta con el apoyo de otros charros, como los del SUTERM, a quienes habían anunciado como parte del nuevo negocio. Estos charros son igualmente criminales pero prefieren mantener aparte a su negocio ejerciendo un férreo control de los electricistas.

La “alianza”, sin embargo, anuncia que los peores charros cierran filas, por intereses políticos burocráticos, especialmente para las elecciones fraudulentas del 2009, y para hacerse presentes como amenaza subyacente contra quienes nos oponemos a la privatización de Pemex, de la educación y de las relaciones laborales. Ya actualmente, en el sindicato petrolero, la represión está a la orden del día.

Los maestros del SNTE-CNTE están en lucha combativa. Los petroleros democráticos de Pemex y del IMP también, si bien, la mayoría de los petroleros y electricistas siguen sometidos, apáticos y desmovilizados. Es el momento para desafiar a las cúpulas charras y sumarse al movimiento del pueblo de México en defensa de los recursos naturales y contra la privatización de Pemex y de la CFE. En esta lucha, también saldaremos cuentas con el charrismo antiobrero y privatizador. (b152, 8 de junio de 2008).


¡Fuera charros del sindicato petrolero! ¡Unidos Venceremos!


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